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Liderazgo

Para no perder el rumbo

Los caminos a seguir para ser un gran líder

El liderazgo es uno de los temas que más interesan a las empresas y las instituciones. Las personas que están al frente de las organizaciones son conscientes del valor de la integridad personal, la capacidad de ejecutar las decisiones que se toman o de la rendición de cuentas. El liderazgo, en la pyme y en las cotizadas, no se relaciona con el tamaño, sino con el éxito de un proyecto. Si una organización es capaz de tomar sus propias decisiones y ejecutarlas con éxito, diremos que es una empresa líder. En el mismo sentido, una persona que es capaz de organizar sus proyectos, descartar propuestas y emprender nuevos caminos tiene las cualidades del líder. El liderazgo es atribuido: depende de las personas que te rodean, no de ti en exclusiva. Por eso, sin capital social, no hay liderazgo. El liderazgo personal no es unívoco, sino que se alcanza a través de distintos caminos. Veamos algunos de ellos.

La ejecución de los proyectos. Los resultados no son determinantes. Si supiéramos cuándo vamos a triunfar o cuándo a fracasar, no habría dudas. En cambio, sí es determinante la forma y el modo en que los individuos guían a los equipos, motivan sus comportamientos, abren nuevas ventanas de oportunidad y cierran los proyectos que han quedado varados. En la ejecución, las personas incrementan sus competencias y – también es cierto – cuando triunfan, aumentan su autoestima.

Entender la incertidumbre, reducir el riesgo. El liderazgo pasa por medir las posibilidades reales de un proyecto. Los empleados tienen derecho a emprender aventuras profesionales, probar, salir de la zona de confort para medir las capacidades. Pero esto no puede poner en riesgo la salud de la empresa, los empleos de los compañeros o la viabilidad del negocio. Asumir riesgos pertenece a la naturaleza humana; por eso, el líder permite la toma de riesgos dentro de un entorno de incertidumbre, pero marca los límites para que el perjuicio no sea irreversible.

El aprendizaje no tiene límites. Si nos empeñamos en escuchar a los mismos, ir a las mismas conferencias y preguntar a nuestros círculos íntimos, habremos dejado de aprender para dar paso a la autoconfianza: que me confirmen lo que quiero escuchar.

La confianza es el pegamento de las instituciones. Es el agregado de la reputación, ese atributo que los demás construyen sobre mí, y la credibilidad, el conjunto de hechos veraces que puedo demostrar. La confianza que genera el líder es el canal a través del cual se puede influir en otras personas o instituciones. Sin confianza, no hay liderazgo.

El liderazgo es contextual. Esta cualidad se manifiesta en la habilidad para analizar el entorno, descubrir tendencias, relacionar hechos y, en suma, estructurar el pensamiento complejo.

Adaptación. Los ciclos económicos se acortan. Los usos y los comportamientos sociales se aceleran. El capitalismo digital favorece la introducción de innovaciones y las empresas tienen que estar preparadas para el cambio permanente. El liderazgo consiste en estar abierto a la colaboración con nuevos actores, abrir la organización a investigadores o emprendedores visitantes y valorar las innovaciones.

La visión del negocio. El liderazgo no requiere habilidades adivinatorias, pero sí la concepción integral del negocio, de las diferentes funciones que lo conforman y de las conexiones visibles e invisibles en la organización. Sólo con una idea amplia se pueden tomar decisiones que transformen la cadena de valor.

 

18.08.2015 08:49 | Fuente: Juan Luis Manfredi / contunegocio.es

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