Cortocircuitos más allá de la EPE: colectivos, gendarmes y obra pública | Punto Biz
  • Dólar Banco Nación $861.50
  • Contado con liqui $1089.77
  • Dólar MEP $1053.46
  • Dólar Turista $1378.40
  • Dólar Libre $1050.00
  • Dólar Banco Nación $861.50
  • Contado con liqui $1089.77
  • Dólar MEP $1053.46
  • Dólar Turista $1378.40
  • Dólar Libre $1050.00

Política

Panorama provincial

Cortocircuitos más allá de la EPE: colectivos, gendarmes y obra pública

Mauro Aguilar

Tras la caída de la ley Ómnibus se complicaron las relaciones entre los gobiernos nacional y provincial. Fue una semana al rojo vivo.

La realidad argentina no ofrece treguas. Es, como el clima de estos tiempos, agobiante. Tanto, que en los últimos días golpeó incluso con la multiplicación de cortes provocados en el servicio que ofrece la EPE. Campea el desencanto y la angustia. Son muchos los que creen que en el futuro la situación estará aún peor. Lo marcan distintos estudios que circulan desde hace semanas y que intentan ponerle un termómetro al estado de ánimo de la población.

El Gobierno nacional juega con otro dato. Cree ver una tregua en la escalada inflacionaria. Aspiran a que esa caída, aun con números elevados e incómodos, pueda otorgarle un respiro en medio de un pantanoso inicio de gestión. Mientras tanto, la política sigue batallando. Oficialistas, opositores duros o dialoguistas parecen detenidos en una puja constante. En el medio está la gente. O, para decirlo adecuadamente: detrás está la gente. 

Esta semana hubo una noticia que sacudió a la política local: el Gobierno nacional decidió retirar el fondo compensador que permitía subsidiar al transporte público de pasajeros en el interior. Como nunca antes en los primeros dos meses de gestión de Javier Milei, el intendente de Rosario, Pablo Javkin, tuvo que salir a reclamar por una medida que coloca un alerta rojo sobre un sistema que desde los tiempos de la pandemia tiene dificultades para reponerse. Afloran, nuevamente, las inequidades entre Buenos Aires y el resto del país. 

El mandatario rosarino evalúa que el recorte de esas partidas provoca que la prestación del servicio sea directamente inviable. Para sostenerlo debería disponerse de una tarifa que supere los mil pesos. Algunos calculan que podría oscilar entre los 1.100 y los 1.300 pesos. La crisis económica dejaría al transporte, con esos costos, sin clientela y en situación terminal. Hay acciones políticas y judiciales que se evalúan para revertir la medida. También, alternativas financieras impulsadas en conjunto con la provincia para moderar el impacto de la medida nacional.

En el municipio aceptan que ya no se subsidie a las empresas y que se lo haga directamente con el pasajero, pero advierten que eso no puede resolverse de la noche a la mañana. Explican que todo lleva su tiempo. A pesar del malestar, nadie quiere romper los puentes que lentamente fueron construyendo para unir el Palacio de los Leones con la Casa Rosada. No ha sido nada fácil tender ese camino. No lo es en la actualidad. Pero están abiertos a discutir para alcanzar consensos.
  
El debate parlamentario por la Ley Ómnibus inició una batalla de impensadas consecuencias y con final abierto. Para muchos la cuestión del boleto de pasajeros es un mojón más de esa cinchada. Milei colocó en su lista de adversarios a los gobernadores. Eso es hoy. En política, se sabe, todo puede cambiar de la noche a la mañana. 

Maximiliano Pullaro es uno de los apuntados por su negativa a apoyar distintos puntos de la iniciativa que empuja el presidente. El libertario llegó incluso a adherir en redes sociales a la idea de que el santafesino le reclame dinero a los narcos para afrontar sus cuentas. 

El vocero, Manuel Adorni, fue más elegante en sus habituales conferencias de prensa al explicar los recortes. “El esfuerzo también lo tienen que hacer los gobernadores”, sugirió. 

El fondo y las formas 

En esa pulseada, como en el ajedrez, todos estudian las piezas que tienen a disposición y cuál es el movimiento más adecuado que se debe hacer para avanzar. Si hay que quejarse, quién es el que lo debe hacer. Si hay que exhibir enojos en público o es mejor agitar olas en privado. Pullaro sabe que necesita de los aportes de Nación, aunque una de sus espadas más cercanas, Juan Cruz Cándido, secretario general de su Gobierno, tire alguna bravata a través de la red social X. “No jodan con Santa Fe que sin nuestros puertos no van a tener ni para pagarles a los trolls”, amenazó el ex legislador provincial. En la práctica, no hay muchas chances de poder sentarse arriba de una caja que no se maneja.

En forma subterránea, buscando que el malestar no arrastre a una inconveniente pelea pública con Patricia Bullrich, desde el gobierno santafesino advierten que en las últimas semanas registraron la partida de cientos de gendarmes que estaban apostados en el territorio. Circuló que el motivo fue una decisión del ministerio de Seguridad para reforzar el protocolo antipiquete alrededor del Congreso de la Nación. En la provincia ven algo más. 

Comenzaron a advertir el drenaje en los monitoreos conjuntos con la policía local. Lugares que debían vigilarse, comenzaron a mostrarse desiertos. Hubo, finalmente, una constatación del orden doméstico: las habitaciones que ocupaban los en distintos hoteles comenzaron a vaciarse. Ahora se negocia un regreso. “Nos preocupa, pero no queremos entrar en conflicto por esto”, aseguran cerca de Pullaro. “Nos estamos arreglando con la policía de Santa Fe. Siempre creíamos que iba a pasar eso”, agregan con un dejo de resignación. Hay, con el tema de la seguridad, algo que molesta aún más a la gestión provincial. Nación decidió parar las obras en la cárcel Federal que se construye desde hace una década en Coronda. 

La gestión local no entiende cómo, tras haber ofrecido hacerse cargo de ese trabajo y reclamar el control del establecimiento penitenciario, se encontraron con una negativa y ahora, encima, se detiene la construcción. “Es un tema que se viene arrastrando de gobierno en gobierno. No le queremos echar la culpa a nadie, pero había que empezar a tener algún tipo de solución. No nos dieron la obra, no la terminan y vamos a seguir manteniendo los presos en cárceles provinciales”, se quejan los pullaristas.

El gobernador, mientras tanto, insiste con poner límites para defender a su provincia, pero otra vez vuelve a mostrarse componedor. “Bajo ningún concepto vamos a acompañar un aumento de retenciones al campo y a la industria. Sí estamos de acuerdo en que el Estado debe ser eficiente y reducir el déficit fiscal. Estamos dispuestos a dialogar y a encontrar salidas porque nuestro país tiene que salir del déficit fiscal para poder reducir los niveles de inflación. La democracia es la construcción de consensos”, opinó el jueves, el mismo día en que se anunciaba la quita de subsidios para el transporte del interior. 

El radical se inclinó por poner paños fríos justo ahora que impera –en la calle, en la Legislatura y en múltiples despachos– una ola de calor. En política, como en meteorología, siempre es bueno contar con cierta pericia para leer las señales que exhibe el clima.

CONTENIDO EXCLUSIVO PARA SUSCRIPTORES.

Si querés ser protagonista de los Negocios necesitás información.
Si estás acá es porque necesitás esta información.

SUSCRIBITE

Por asesoramiento personalizado o consulta de Planes Corporativos escribinos a suscripcion@puntobiz.com.ar. Whatsapp al 3415034363.

Más info

Lo que tenés que saber de Política

Las más leidas

Además

La sesión de tu cuenta se cerro por exceso de usuarios.

¿Querés recibir notificaciones de alertas?