Seguínos en:
Emprendimientos

Un negocio familiar

Por la pandemia, pasaron de los eventos infantiles a las picadas

La historia de un matrimonio que ya reiventó varias veces el negocio y sigue adelante.

Mariela y Pablo son un matrimonio que pasó por el proceso de reconversión de su negocio varias veces. Al frente de un salón de eventos infantiles, la pandemia los obligó a buscarle la vuelta. La idea de una de sus hijas fue el puntapié para salir adelante con un nuevo servicio.

 

Mariela Trombetti tiene formación en docencia de nivel inicial y su vocación la llevó a pisar fuerte en el rubro de eventos infantiles. Desde antes del 2000 comenzó como co-fundadora de una empresa de animaciones para los más pequeños. Luego de muchos años tomó la decisión de pegar el salto inaugurando su salón para fiestas infantiles, al que nombró “Puerta del Sol”. Tan pronto como esto ocurrió, la crisis del 2001 obligó a su esposo a cerrar su criadero de cerdos, quien se sumó al proyecto de Mariela.

 

Luego de aproximadamente diez años, el matrimonio rosarino tuvo la idea de fusionar el anterior trabajo de Pablo, esposo de Mariela, y sumar a Puerta del Sol animales de granja y una huerta orgánica. Eso logró ampliar mucho más su campo de acción, dándoles lugar a escuelas, empresas y jardines de infantes que elegían el salón para desarrollar actividades relacionadas con la naturaleza, los animales y la huerta.

 

Sin embargo, la pandemia pareció haberle cerrado las puertas al negocio de la pareja. Al respecto la fundadora contó a Punto Biz: “Nuestro rubro es uno de los más afectados ya que es incierto el momento de reapertura. Fuimos los primeros en cerrar y no hay miras de poder abrir, no hay consultas, no hay ingresos y los impuestos y alquileres siguen pagándose”.

 

Frente a este panorama poco alentador, Pablo y Mariela intentaron reinventar su negocio. Primero, mediante una iniciativa de la Municipalidad de Rosario que les permitió habilitar el salón de eventos como parrilla con elaboración de comidas y sistema de delivery. No obstante, pudieron abrir un único día, puesto que luego vino otra orden del cierre de los locales ante los casos de COVID-19 en la ciudad.

 

Pero ya no son dos a la cabeza de Puertas del Sol, sino que sus miembros se duplicaron. Se sumaron sus hijas para ayudar a sus padres a buscarle la vuelta al negocio, quienes supieron poner el ojo no en la puerta del sol, sino que en la puerta a la tranquilidad económica de la familia.

 

Así, una de sus hijas, los alentó en el plan de elaborar y vender  tablas de fiambres artesanales, por lo que Puerta del Sol agregó su nuevo servicio al que denominaron Picadas.Rosario.

 

“Picadas.Rosario vino a darnos un respiro, una salida, una luz”. Al comienzo empezó como una manera de ocupar nuestro tiempo. El regalo para un amigo fue la primer picada, para el día del padre no dimos abasto”, expresó Mariela muy esperanzada.

 

En cuanto al trabajo en equipo, la madre de la familia emprendedora expresó que como colaboran los cuatro, diagramaron las tareas para realizar un buen trabajo en equipo: “compras, publicidad -las redes sociales son nuestras aliadas-, producción y presentación, cada uno tiene su lugar.  Creando, re-creando, aprendiendo, innovando, preguntando a los cercanos, y clientes”.

 

Tan pronto como Picadas.Rosario surgió, los resultados fueron alentadores, por lo que ahora se lanzan a la búsqueda de alianzas para llegar a ámbitos más amplios. La novedad de esta familia que logró sortear los contratiempos de la pandemia, es que agregaron otra opción para sus clientes: “las tablas veggie” para vegetarianos.

 

11.09.2020 07:00 | Fuente:

DEJE SU COMENTARIO

IMPORTANTE: Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellas pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algun comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.

COMENTARIOS DE LOS LECTORES (0)

Certificados SSL Argentina