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Gestión

Por Daniel Colombo

Cinco claves para mantener el equilibrio emocional durante las crisis

Como sabemos, la mayoría de las personas atravesamos crisis, al igual que nuestros países. Una pandemia, el despido del trabajo, la situación económica del país, un divorcio, son crisis en sí mismas, que tienen distinto tipo de impacto emocional en cada persona.

Si ante la misma crisis, dos personas la asumen como un fracaso o con desesperación, se potenciarán en un espiral descendente de lo que podemos llamar emociones no contributivas o restrictivas: se arrastran hacia abajo mutuamente.

En cambio, si las mismas personas tienen una visión realista-optimista de la situación, el resultado será exactamente el opuesto: de contribución para elevarse mutuamente.

Estas cinco claves ayudarán a tener visiones contributivas frente a las crisis, tanto personales como colectivas:

 

1. Afrontar las situaciones

El impulso reptiliano de afrontamiento o huida de los problemas es clave. Cuando se huye, seguirás arrastrando el problema por más que lo esconda debajo de la alfombra. En cambio, al afrontarlo tendrás la enorme oportunidad de crecer y transformarnos, porque correrás el velo del aprendizaje oculto.

 

2. Elegir la actitud siempre, y especialmente cuando hay cosas que escapan a tu dominio

Las actitudes son tres: positiva, negativa y neutral. En el polo positivo no se presenta mayor problema. En la polaridad negativa, te dejas arrastrar por la preocupación, el miedo, la fantasía obsesiva incluso por cosas que no hay ocurrido, y posiblemente no sucedan jamás. Pierdes demasiada energía que podrías redirigir a otro tipo de pensamiento y construcciones internas que te ayuden a superar el momento. Ir al polo medio, la neutralidad, te permitirá observar el problema desde distintas perspectivas, tomar distancia, evitar juicios y respuestas automáticas y así, tener otra dimensión de los asuntos. Incluso de tus propias emociones.

 

3. Cambiar la óptica de los asuntos

Cuando al cerebro le indicas la palabra “problema” éste se traba, se detiene. En cambio cuando le indicas a través de tu mente subconsciente, “estoy buscando la solución”, “es un asunto que voy a resolver”, “voy a actuar en vez de quedarme estancado”, allí mismo empieza un proceso interno generativo de posibles salidas. 

 

4. Expresar las emociones

Las emociones no se pueden controlar, pero sí es posible gestionarlas. Cuando controlas, quieres que las cosas sean a tu manera. Cuando gestionas, administras las emociones como en un ajedrez interno, jugando de la mejor forma para acomodar las piezas en un juego que sea contributivo hacia ti y hacia tu entorno. Crea espacios para compartir lo que sientes; no las tapes porque se vuelven hacia adentro en forma de enfermedades o afecciones psicosomáticas. Escribe tus emociones, incluso quema ese papel con las emociones que no te apoyan. Haz lo que funcione para ti para no quedarte estancado en ese estado emocional que te impide avanzar.

 

5. Muévete hacia la proactividad

Cuando estamos reaccionando ante las cosas, se amplía internamente el círculo de preocupación dentro de ti y se achica el de influencia (la posibilidad de cambio real sobre lo que SÍ tienes dominio a tu alrededor, tu metro cuadrado de influencia positiva). Cuando actúas de modo proactivo, pensando y activando soluciones, el círculo de influencia se amplía notablemente hasta desplazar al mínimo tu círculo de preocupaciones. Ser proactivo te mueve hacia el resultado, mientras que en modo reactivo obstruyes la posibilidad de soluciones a los problemas.

28.05.2020 11:36 | Fuente:

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