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Análisis

Por Cristian A. Módolo

Para la Provincia, el 2019 fue un mal año

Todo cierre de año supone un tiempo de balance. Las personas, y también las sociedades, buscan mostrar resultados. El año 2019, en Santa Fe, no sólo significó el cierre de un año, sino que supuso el cierre de una etapa de gobierno y la apertura de otra, que concluyó con 12 años de gestión. Pero además se transformó, sin quererlo, en la antesala de un fenómeno mundial jamás vivido por las generaciones contemporáneas: la Pandemia del COVID-19. Por ello, conocer cómo nos encontró puede ayudarnos a trazar el devenir del futuro por venir.

 

Para la provincia, el 2019 fue un mal año. El peor de los últimos diez. Con una caída del 3,1% de la actividad, agudizó la contracción nacional del 2,1%.



Esta generalidad, en sí mismo, resume el impacto que ocho trimestres de recesión estaban provocando a la tercera provincia más rica de la Argentina, y la segunda generadora de divisas internacionales para el país.  

 

La pésima perfomance provincial –en un magro contexto nacional- tuvo secuelas tanto en el campo productivo como en lo laboral y fiscal. Así, en el preludio de la pandemia, la sociedad santafesina ya se encontraba en condiciones vulnerables.

 

En lo laboral, 30.290 personas se hallaban con problemas de trabajo en la ciudad capital y en Santo Tomé hacia finales del 2019, en tanto que 121.000 personas lo padecían en el Gran Rosario. Estos valores representan casi el 20 % del mercado de trabajo de ambas regiones metropolitanas. Parte de las razones que explican estos indicadores se encuentran en las caídas significativas que registraron ciertos sectores productivos urbanos muy importantes para la provincia como son la industria metalmecánica -con caídas interanuales del 18,6%-, el sector de implementos y maquinarias agrícolas –con bajas del 28,1%- y la industria autopartista, con una contracción del 32,7%. Sin dudas que éste deterioro, se traduce en mayores demandas de asistencia social y deteriora, aún más, los umbrales de la pobreza.

 

En el plano fiscal, el panorama resultó ser peor. Las arcas provinciales hacia el cierre del año, mostraban cuentas en rojo, con ingresos fiscales en descenso y gastos en ascenso. En efecto, de un superávit financiero 2018 de un poco más de $ 2.000 millones se pasó a un déficit de casi $ 17.000 millones en el 2019, que representa un deterioro del orden del 850% entre ambos años.  Financiado todo con nuevo endeudamiento. Al que habría que considerar, el stock de deuda externa provincial (unos $ 38.440 millones) y  los pasivos de corto plazo (deuda flotante y otros conceptos) por casi $ 50.000 millones. Circunstancias éstas, que ponen de manifiesto la delicada salud financiera provincial que, se asemejan más a un paciente de riesgo de edad avanzada que a un saludable adulto. 

 

Este panorama “pre pandemia” pretende mostrar un punto de partida. Una referencia que describa desde dónde nos toma la actual coyuntura nacional. Muy difícil, por cierto, y  que requerirá de políticas activas muy fuertes para contener el entramado productivo y generar condiciones de reactivación, en medio de lo que será, sin dudas, transitar el período económico más difícil de nuestra generación.

 

Por Cristian A. Módolo (Ex subsecretario de Ingresos Públicos de la Nación y Presidente de la Fundación de Estudios Políticos y Estratégicos de Rosario).

 

 

22.04.2020 15:34 | Fuente: Cristian A. Módolo

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