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Gestión

Por Daniel Colombo

Tres recursos para superar la indignación y la injusticia en el trabajo

La indignación, ese sentimiento humano que genera una enorme dosis de ira y enfado, está más presente que nunca en el mundo actual. La simple observación de muchas noticias del mundo, los gobernantes, la justicia, y, también, situaciones en el mundo del trabajo, muchas veces indignan; otras, decepcionan o frustran.

Por definición, la indignación parte de un acto que la persona considera injusto, y, por lo tanto, despierta intensas reacciones emocionales que suelen volverse incontrolables en sí mismo y en el colectivo de las personas que le rodean, por ejemplo, en el caso de una causa mancomunada. Como emoción básica, trae consigo la ira, esa respuesta que aparece cuando nos sentimos amenazados por algo o alguien que -en forma real o potencial- pudiese afectar nuestros propósitos o intereses.

• Arrebato a la dignidad

La injusticia aparece cuando la persona siente que se le arrebata la dignidad humana. Esto significa que, habiendo existido determinada forma de las cosas -por ejemplo, un derecho adquirido en el trabajo, un beneficio, un estado de satisfacción de la persona en cierto aspecto de su vida-, cuando eso ya no existe más, se extingue, o bien, se pierde por algún hecho (es el caso de situaciones judiciales con resolución que se considera injusta), irrumpe esta emoción incontrolable. 

• 3 recursos para superar la indignación y la injusticia

Independientemente de los hechos en sí, la gestión de las emociones es esencial para preservar no sólo la salud física sino mental de las personas. En este aspecto es esencial consultar con psicólogos y psiquiatras, que son los especialistas en ayudar en el proceso. 
Como un primer paliativo, sin tapar las emociones, sin ocultarlas, es importante encauzarla en algunas vías específicas:

1. Trabajar en elaborar el resentimiento. Dividamos, deconstruyamos esta palabra: Re/Senti/Miento = Volver a sentir la mentira. Como la indignación se basa en el sentimiento de que ese hecho que sale al revés de lo que la persona considera justo, es importante encauzar el pensamiento rumiante de “ellos me hacen / me hicieron”, para empoderar a ese ser sintiente, y acompañarlo en la reconstrucción interna que necesita. Esto lo fortalecerá y le permitirá accionar con mayor asertividad frente a lo que deba procesar. 

2. Ayudar a descomprimir las emociones, elaborando el posible anhelo de tomar revancha y venganza. Las emociones humanas disparan una multitud de manifestaciones; en este caso, si se siguen sumando las que llamamos ‘negativas’ se aumentará la cuota de dolor, pesadumbre, rencor y cualquier otro sentimiento que aparezca en lo consciente o inconscientemente. Aquí es clave potenciar la fortaleza interna de la persona, y no sus debilidades.

3. Contribuir a evitar la resignación, apoyando en darle un nuevo sentido a la indignación. He trabajado con personas víctimas de casos de injusticia por diversos motivos, y lo que aquí comparto forma parte de esas experiencias reales. Cuando ese ser que sufre y está angustiado, se suele caer en la resignación: la persona se abandona y entra en un sinsentido de la vida. Su esperanza, entusiasmo y energía para sostener la rutina está tan colmada por la indignación que siente, que no tiene más fuerzas para seguir. Aquí es conveniente plantear escenarios realistas y posibles para que -a la par de trabajar internamente- la persona pueda ir recobrando de a poco el sentido de su vida; incluso de esa experiencia.

15.08.2019 10:30 | Fuente:

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