Negocios

Un plan que no caminó

Laboratorio no logró acordar con acreedores y volvió a caer en quiebra

Patricio Dobal

Acumula fuerte deuda laboral y la sindicatura investiga sus vínculos con otras tres sociedades de un mismo grupo económico. 

El intento de Laboratorios Polybius SA por esquivar la liquidación y reestructurar sus deudas terminó fracasando. La compañía rosarina, que había conseguido convertir una primera sentencia de quiebra en un concurso preventivo de acreedores, no logró avanzar con una propuesta de pago dentro de los plazos establecidos por la Justicia y volvió a caer en quiebra.

La nueva resolución representa el cierre de una salida que, cuando se habilitó el concurso, aparecía como una posibilidad para que la empresa en default ordenara su pasivo, negociara con sus acreedores y evitara la liquidación. Pero Polybius ni siquiera llegó a presentar formalmente una propuesta de acuerdo y la jueza Verónica Gotlieb, titular del Juzgado de Primera Instancia de Distrito en lo Civil y Comercial de la 13ª Nominación de Rosario, terminó decretando su quiebra indirecta.

El derrotero judicial había comenzado con una primera declaración de quiebra, dictada mediante la Resolución Nº 277/2025. A pedido de la propia empresa, aquella decisión fue luego convertida en concurso preventivo mediante la Resolución Nº 344/2025. Ese expediente estableció un cronograma para intentar alcanzar un acuerdo con los acreedores y fijó el 28 de mayo de 2026 como fecha límite para hacer pública la propuesta, una audiencia informativa para el 18 de junio y el 25 de junio como vencimiento del período de exclusividad.

Nada de eso alcanzó para encarrilar el proceso. Según dejó asentado Gotlieb en la nueva resolución, Polybius no presentó una propuesta de acuerdo preventivo dentro del plazo establecido, incumplimiento que obliga, según la Ley de Concursos y Quiebras, a decretar la quiebra. La magistrada señaló además que el cronograma oportunamente establecido no había sido cuestionado ni por la deudora ni por los acreedores y tampoco se había solicitado a tiempo una modificación de las fechas.

Así, el concurso que había permitido a la compañía salir transitoriamente de la quiebra terminó desembocando nuevamente en un proceso liquidatorio. La Justicia mantuvo al contador Marcelo Javier Muñoz como síndico y estableció que los acreedores que ya obtuvieron la verificación de sus créditos durante el concurso no tendrán que repetir el trámite. La sindicatura deberá recalcular esos créditos al momento de la quiebra, mientras que quienes tengan acreencias posteriores a la presentación concursal deberán verificarlas por vía incidental.

Uno de los datos que dimensiona el problema es el peso de la deuda con los trabajadores. Fuentes vinculadas a la sindicatura señalaron a Punto biz que el pasivo laboral reconocido ascendía a unos $533 M al momento de dictarse la resolución del artículo 36 de la Ley de Concursos y Quiebras. Se trata, por lo tanto, de una cifra que todavía deberá actualizarse a valores correspondientes a la nueva sentencia de quiebra.

El componente laboral representa, de hecho, prácticamente el corazón del pasivo de Polybius. La situación de los trabajadores venía siendo uno de los puntos más sensibles desde mucho antes del fracaso del concurso. ATSA Rosario había advertido a Punto biz que el laboratorio llegó a contar con alrededor de 70 empleados comprendidos en convenio, además de profesionales, monotributistas y personal bajo otras modalidades de contratación.

Pero el trabajo de la sindicatura ahora abre otro capítulo que puede resultar determinante para saber cuánto podrán recuperar esos acreedores. Según pudo saber Punto biz, se encuentra bajo análisis la relación de Polybius con un grupo económico integrado también por P. L. Rivero y Cía. SA, Laboratorio Solkotal SA y Casa Otto Hess SA.

La investigación cobra especial relevancia porque, según fuentes vinculadas al proceso, Polybius prácticamente no cuenta con activos realizables que permitan generar fondos suficientes para distribuir entre los acreedores. La estructura con la que operó históricamente la compañía aparece como un elemento central: más que desarrollar una actividad comercial autónoma, la planta rosarina se dedicaba fundamentalmente a fabricar productos para P. L. Rivero.

“No es que la vaciaron ahora; nunca la llenaron”, graficó a Punto biz una fuente vinculada a la sindicatura al describir la particular estructura patrimonial de la sociedad. Según explicó, Polybius se limitaba esencialmente a producir para Rivero, circunstancia que ahora obliga a reconstruir las relaciones económicas entre las distintas compañías.

La hipótesis que se encuentra bajo estudio no supone automáticamente que las deudas hayan sido concentradas deliberadamente en Polybius. De hecho, algunas de las otras sociedades relacionadas también atraviesan procesos concursales. Lo que deberá determinarse es qué relación patrimonial, comercial y societaria existió entre las empresas, cuál es la solvencia de las restantes firmas y si jurídicamente existen elementos que permitan extender eventualmente los efectos de la quiebra. Para los trabajadores y demás acreedores, el resultado de esa investigación puede ser decisivo: si la fallida prácticamente carece de bienes, las posibilidades de cobro con su patrimonio individual son limitadas.

El vínculo con P. L. Rivero, además, no aparece solamente en los papeles del expediente concursal. Cuando en septiembre de 2025 las autoridades sanitarias dispusieron el cierre preventivo de la planta de Santa Fe 4126, la propia ANMAT informó que Polybius elaboraba para P. L. Rivero en virtud de un convenio registrado ante el Ministerio de Salud santafesino. El organismo confirmó entonces que en la planta rosarina se habían fabricado en diciembre de 2024 dos lotes cuestionados de solución isotónica de cloruro de sodio de P. L. Rivero.

La inspección sanitaria había detectado inconsistencias en documentación y sectores con calificaciones vencidas. Ante el presunto desvío de calidad de los lotes investigados, las autoridades provinciales procedieron al cierre preventivo y la ANMAT anunció posteriormente la suspensión preventiva de las actividades para mitigar un eventual riesgo sanitario.

De esa manera, el deterioro de Polybius terminó avanzando simultáneamente por distintos frentes. Primero llegó la insolvencia y una declaración de quiebra; después, la compañía obtuvo la posibilidad de intentar una reestructuración a través del concurso preventivo. En el medio enfrentó el cierre de su planta por parte de las autoridades sanitarias y finalmente dejó vencer el plazo judicial sin hacer pública una propuesta para sus acreedores.

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