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Gestión y Recursos Humanos

El teletrabajo demanda un nuevo tipo de liderazgo en la empresa

Por: Mg. Laura Vilosio (consultora y capacitadora en RRHH)

 

La aparición de la Covid-19 acarreó muchos cambios. Algunos vislumbran un renacer de antiguas prácticas: la cuarentena. Otros identifican este momento con una aceleración del tiempo y el acercamiento del futuro de la mano de la tecnología. La educación es un claro ejemplo de esto último: los chicos tienen clases por Zoom

 

En la esfera del trabajo no ocurre nada muy distinto a la de la educación. El teletrabajo ha sido la opción inmediata ante la imposibilidad de asistir a los lugares de trabajo. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre con la educación, los trabajadores remotos carecen de guías frente a la desorientación.

 

Los alumnos de los distintos niveles tienen maestros, padres, profesores, colegios y, en su caso, universidades que, de un modo u otro, se harán cargo de conducir o arbitrar los medios para que las eventuales dificultades se superen.

 

Los trabajadores remotos, en cambio, están haciéndose a sí mismos todo el tiempo y con todo lo que eso acarrea: estrés provocado por el desconcierto; reducción de la productividad y no precisamente provocada por falta de esfuerzo sino por la falta de conocimiento sobre cómo hacer las cosas y por la falta de liderazgo en esta materia.

 

De golpe, los trabajadores deben saber qué hacer desde sus casas y cómo lo tienen que hacer, la vez que lidiar con sus hijos y las personas con las que conviven mientras trabajan y sin contar, muchas veces, con los conocimientos y los recursos tecnológicos necesarios. Si bien algunas empresas ya implementaban esta forma de trabajo algunas veces por semana, muchas otras se vieron compelidas a ponerla en práctica sin ninguna experiencia previa.

 

No obstante, muchas señales hacen pensar que el teletrabajo llegó para quedarse. Tiene numerosas ventajas: el ahorro de tiempo en los traslados, la versatilidad que ofrece a los trabajadores para organizar sus horarios, el ahorro de espacio en las empresas que, además, pueden estar situadas en cualquier lugar del mundo. Si esto es así, será necesario que los líderes de las organizaciones se capaciten y aprendan a trabajar bajo esta modalidad para conservar, y hasta incluso aumentar, la productividad de las empresas.

 

Estos líderes deben ser capaces de gestionar con claridad y transparencia los procesos comunicativos que se establecen con los empleados remotos. Es imprescindible que logren inspirar confianza en los integrantes de su equipo que no trabajan en su misma oficina, que no pueden conversar con él en cualquier momento, que no pueden participar de reuniones espontáneas para resolver los problemas de último momento.

 

Para eso es fundamental que puedan dominar las herramientas digitales disponibles para mostrar y compartir objetivos, para manejar tiempos y productividad y también para generar vínculos personales que impidan que los trabajadores remotos caigan en el desaliento y en la incertidumbre de no saber si su trabajo será tenido en cuenta, si tendrá continuidad, si cumplirá con las expectativas de quienes lo contrataron.

 

El mundo del trabajo se encuentra frente a un gran desafío: formar líderes de equipos remotos con aptitudes más específicas que las requeridas para un líder de equipo presencial, que sea capaz de comprender a sus empleados en cada momento, transmitir seguridad y confianza a la vez que firmeza en el logro de los objetivos empresariales. Para lograrlo, el método de ensayo y error puede implicar grandes costos emocionales y materiales. La capacitación parece ser el mejor camino.

 

08.06.2020 06:00 | Fuente:

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