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Emprendimientos

Reconversión total

Una vieja máquina de coser les hilvanó el negocio para poder remar la crisis

Alquilaban mobiliario para eventos, la cuarentena les frenó el negocio y se las ingeniaron para seguir adelante.

Al frente de la empresa de eventos, Aldea Producciones, María del Carmen y Román son un matrimonio que se las tuvo que ingeniar para poder resistir en tiempos de cuarentena y a sabiendas de que su rubro será uno de los últimos en ser retomados. Contando con una camioneta y una antigua máquina de coser que tenían en su casa decidieron hacer una reconversión del 180º y lanzarse a confeccionar barbijos. Los mismos se venden a distintas farmacias y clínicas de Funes y la pareja se encarga de hacer los repartos en forma personal.
 

Fue en el 2018 cuando a María del Carmen se le ocurrió la idea de emprender un negocio junto a su marido. Había decidido renunciar al trabajo que tenía en el sector privado para cuidar a su hijo, luego de quedar embarazada, pero tras varios años en su casa sintió la necesidad de volver a trabajar. Aprovechando que Funes es zona de casas quintas donde se realizan eventos de distinta índole, ambos invirtieron en comprar mobiliario para fiestas y armar una pequeña empresa de alquileres.
 

“Veíamos que el último tiempo mucha gente se había volcado a la opción de realizar fiestas en casas quintas en vez de alquilar salones, ya que es una manera también de abaratar costos. En ese contexto, notamos que había un faltante en lo que era mobiliario y se nos ocurrió apostar a ese nicho, aparte yo había hecho un curso a distancia sobre organización de eventos y me interesaba todo lo que estuviera relacionado a eso”, contó la emprendedora.
 

Mientras ella empezó a dedicarse a responder las consultas y a tratar con los clientes, Román, que tiene su trabajo aparte, era quien se encargaba de hacer el traslado y la carga y descarga del mobiliario. Si bien al principio a la pareja le fue difícil, María del Carmen señaló que durante el verano lograron repuntar las ventas y empezar el año con buenos números, hasta que la pandemia le puso un freno al negocio.
 

Un poco empujados por el contexto económico y otro poco por las ganas de ayudar, la pareja decidió emprender con un nuevo proyecto para seguir generando ingresos, así fue como nació la idea de hacer barbijos. “Como yo se coser y tenía una máquina se me ocurrió que podía confeccionarlos y mi marido repartirlos con su camioneta. Con lo que ganamos de la venta pagamos los impuestos de Aldea Producciones, porque si bien hace poco que empezamos nos llevó mucho tiempo y muchos trámites poder registrarlo”, destacó la emprendedora.
 

Actualmente están realizando una producción que ronda los 150 barbijos diarios y para fabricarlos utilizan friselina de 80 gramos, que según María del Carmen es la más gruesa que se consigue en el mercado. Si bien cada uno tiene un valor individual de $40 el matrimonio hace precio al por mayor y los comercializan a farmacias, clínicas y centro de salud de Funes, aunque la idea en un futuro es poder llegar a otras zonas cercanas como Roldán y Fisherton. 

04.05.2020 06:00 | Fuente: punto biz

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