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Política

¿Subirá la tensión en la recta final?

Perotti y Bonfatti se tiran con almohadas en una campaña con mucho en juego

Como ambos candidatos deben juntar por todos lados, nadie se desmarca con acusaciones fuertes al otro

En los próximos días empieza ya el tramo final de una campaña electoral en la que los dos grupos con más chances de acceder a la gobernación (Justicialista y Frente Progresista) ponen mucho en juego pese a que sus candidatos no levantan la voz. Mientras que el justicialismo tiene la primera oportunidad en años de volver a la Casa Gris, el socialismo corre el riesgo de quedarse sin nada por primera vez en décadas. Así y todo, Omar Perotti y Antonio Bonfatti se tiran con almohadas. 

 

La falta de cruces de alta temperatura entre postulantes es más notoria cuando se la compara con el enfrentamiento que se vive a nivel nacional entre Cambiemos y el kirchnerismo, que combaten en todo los frentes: desde las discusiones filosóficas más encumbradas hasta los carpetazos judiciales más rastreros.

 

En efecto, los candidatos parecen cómodos en ir por pasarelas separadas, cada uno hablando de lo suyo, con mínimas referencias a la agenda del contrincante y no saliendo sus expresiones del sentido común y las generalidades más comunes.

 

Mientras que Perotti podría explorar la vía que más le duele a Bonfatti, como son los polémicos intentos de arreglos prejudiciales en la causa por la balacera a su casa o las famosas causas narcos como la del asesinato de Medina que tanto ensombrecen a su gestión, el socialista podría arrinconar al justicialista pidiéndole definiciones en temas que éste prefiere no abordar, como fue su voto neutral en la legalización del aborto o su impulso a las  políticas privatizadoras de los 90.

 

Pero esos cruces, que se disputan bajo cuerda, sólo aparecen en los comentarios de analistas y periodistas especializados o en las campañas por redes sociales de militantes reales y trolls informáticos. Y esto ocurre por una razón: ambos candidatos se disputan votos de todos los frentes. Por eso atacar con algo al otro deja expuesto también su punto de vista y por ende la posibilidad de restar cuando tienen que sumar agua de todas la canteras sin poder perderse de sacar de alguna.

 

En efecto, si Bonfatti quiere capitalizar el voto útil que tras votar a José Corral en las primarias dejará a Cambiemos para ir al Frente Progresista para evitar “regalarle” al kirchnerismo una provincia a días del cierre de candidaturas a presidente, no pude cargar mucho contra el perfil liberal de Perotti, quien –por caso- apuntaló fuerte la privatización del Banco de Santa Fe.  Por su parte, Perotti si quiere atraer los votos que fueron a Corral en las primarias con la agenda de mejorar la seguridad, tampoco puede pasarse de rosca a favor de la mano dura como forma de criticar la falta de respuestas de la administración socialista porque estaría espantando al electorado más proto-kirchnerista que en las primarias votó a María Eugenia Bielsa. Y los enredos como estos se suceden.

 

Es así que los candidatos aparecen como boxeadores que recorren el cuadrilátero alejados del cuerpo a cuerpo y ensayando golpes al aire. Habrá que ver si en el tramo final de la campaña, por ejemplo en el debate televisado que habrá en quince días, deciden trenzarse o si seguirán moviéndose a la espera de una sola piña de KO o hasta que suene la campana y los jueces, en este caso los votos, definan la compulsa por puntos en ajustada definición.

 

29.05.2019 06:00 | Fuente: punto biz