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Opinión

Mariano Lamothe, Abeceb

"El agro como principal aliado del próximo gobierno"

Fue en noviembre de 2007 cuando la resolución 396/07 ubicó la alícuota de derechos de exportación de la soja en un 35%, la más elevada desde mayo de 1989. A excepción del breve período en que se aplicaron las retenciones móviles, la misma se mantuvo sin cambios hasta la actualidad. Lo mismo ocurrió en el caso de otros productos agrícolas, para los que no solamente se mantuvieron las alícuotas de derechos de exportación sino que a su vez se aplicaron restricciones a la exportación que condujeron a una baja adicional en el precio interno.

 

Pero si el esquema tributario se mantuvo inalterado en los últimos ocho años, no ha ocurrido lo mismo con las condiciones macroeconómicas. En el momento en que se aplicó la alícuota de 35% a la exportación de soja, el precio de la oleaginosa en el mercado internacional rondaba los USD/TON 380, es decir, aproximadamente un 15% por encima de la cotización actual. Pero la principal diferencia radicaba en la política cambiaria: el tipo de cambio real multilateral en dicha fecha estaba en el mayor nivel de la última década y era un 83% superior al actual. Así, la elevada carga tributaria era compensada por la política de “tipo de cambio competitivo”, que beneficiaba al sector exportador.

 

De esta forma, la política sectorial de 2007, más allá de las consideraciones acerca del nivel “justo” u “óptimo” de derechos de exportación, resultaba una medida que ayudaba a evitar que el ingreso de dólares provenientes del complejo agropecuario apreciara la moneda local. En tal sentido, resultaba clave el manejo de las cuentas públicas, que mostraban un superávit primario (neto de transferencias excepcionales) en torno al 3,2% del PIB, y la política de esterilización del BCRA. Con el correr de los años, el resultado fiscal se revirtió, lo que llevó a que los derechos de exportación pasaran a tener como rol principal el financiamiento de los gastos del estado nacional. Si los productores pudieron mantener (y aumentar) sus niveles de producción, en gran parte se debió al aumento de los precios internacionales, que entre 2011 y mediados de 2014 promediaron más de USD/TON 510 en el caso de la soja.

 

Actualmente, parece difícil que el escenario externo continúe impulsando la actividad en el sector. Aunque la demanda continúe firme, las perspectivas de otra excelente campaña global, sumadas a una posible corrección de tasas por parte de la FED, mantendrían las cotizaciones de los principales granos de exportación en niveles bajos. El impulso entonces, deberá venir desde puertas adentro. El sector ya no se encuentra en condiciones de soportar la presión tributaria y el nivel de apreciación actual, lo que ha comenzado a influir negativamente en las decisiones de siembra: considerando los tres principales cultivos, el área implantada de esta campaña caería un 4,8%.

 

Descargate el análisis completo de Mariano Lamothe de Abeceb.com.

 

13.11.2015 11:13 | Fuente: Abeceb.com

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