Economía

Pasta santafesina

Recuperaron un viejo molino, lo equiparon y ahora fabrican para hipermercados

Patricio Dobal

Cuando recuperaron la marca pensaron en el segmento popular, pero ahora van por los fasones a grandes cadenas de retail y el público ABC1.

A poco más de dos años de haber tomado el gerenciamiento del histórico molino Brüning, el holding santafesino LC Agro desembolsó más de u$s1 M para modernizar la planta de San Jorge, una apuesta que busca consolidar la recuperación industrial del establecimiento y reposicionarlo en un mercado cada vez más competitivo. Ahora, el proceso de crecimiento los lleva a inclinarse por el mercado premium de las pastas y el negocio del fasón, donde abrocharon contratos con la francesa Carrefour y Molino Cañuelas.

El grupo, integrado por las firmas La Clementina y José Di Tondo e Hijos, tal como contó oportunamente Punto biz, alquiló en marzo de 2024 el complejo molinero bajo un contrato por cinco años, luego de que la histórica empresa Brüning mantuviera paralizada la producción desde 2016. La operación permitió devolverle actividad a una fábrica emblemática para la ciudad, que supo elaborar bajo licencia los fideos Buitoni, la marca que lucía Diego Maradona durante su etapa en el Napoli.

El proyecto comenzó con la puesta en marcha gradual de las líneas de producción y la recuperación de marcas históricas como Don Guido e Invicta. Ahora, la empresa entró en una nueva etapa, marcada por inversiones destinadas a elevar la productividad y reducir costos operativos. "Desde que arrancamos hasta hoy llevamos invertido más de un millón de dólares", resumió Tomás Di Tondo, responsable del gerenciamiento del molino, en contacto con Punto biz.

El grueso de ese desembolso se concentró en la incorporación de equipamiento. A comienzos de este año llegó desde Italia una moderna envasadora de pastas que demandó cerca de medio millón de dólares, mientras que recientemente el grupo adquirió en China un robot paletizador que arribará en los próximos meses. "La idea es hacer toda la expedición más eficiente. Hoy tenemos tres turnos y buscamos producir más con la misma gente", explicó Di Tondo. Según detalló, la automatización permitirá ordenar el despacho y mejorar la productividad de la planta. Las inversiones también incluyeron mejoras edilicias, adecuaciones en los procesos productivos y trabajos para cumplir con estándares de inocuidad alimentaria exigidos por grandes clientes.

Cambio de estrategia

Pero la apuesta del holding no pasa únicamente por la incorporación de maquinaria. La empresa también decidió redefinir su estrategia comercial frente a un mercado de pastas atravesado por una fuerte competencia de precios. "La venta está difícil y hoy hay mucha mercadería dando vueltas por la caída de las licitaciones estatales. Hay mucha competencia por precio", señaló Di Tondo.

Frente a ese escenario, LC Agro comenzó a correr el eje desde el volumen hacia productos de mayor valor agregado. El plan contempla desarrollar una línea elaborada con sémola de trigo candeal, apuntando a un segmento premium. "Queremos salir un poco de esa pelea de precios y hacer una marca un poco más premium. Preferimos vender menos volumen, pero con un mejor margen", sostuvo.

En paralelo, el molino busca incrementar la producción para terceros, elaborando marcas propias de cadenas de supermercados y otras empresas alimenticias. Actualmente fabrica pastas para Carrefour bajo la marca Bulnez y atraviesa el proceso final de habilitación para producir también Classic, la línea premium de la cadena francesa. Además, abastece a Molino Cañuelas, elaborando pastas bajo la marca San Agustín, y mantiene conversaciones para sumar nuevos acuerdos con otras cadenas nacionales. "Hoy el negocio de la harina incluso nos interesa más que el de la pasta. Cuando entramos al molino lo hicimos pensando principalmente en la fábrica de fideos, pero el mercado fue cambiando", reconoció el ejecutivo.

Una planta que volvió a producir

El cambio de escala también se refleja en la dotación de personal. Actualmente el establecimiento emplea a 140 trabajadores, una cifra que contrasta con el reducido plantel que permanecía cuando la actividad estaba detenida. El desempeño alcanzado durante estos primeros dos años también empieza a modificar los planes de largo plazo del grupo.

Si bien el vínculo con los propietarios originales continúa bajo un contrato de alquiler, Di Tondo admitió que el objetivo es avanzar eventualmente hacia la compra definitiva del establecimiento. “Hay inversiones grandes que queremos hacer y cuesta encararlas si el contrato termina dentro de cinco años", explicó.

No se trata de una decisión menor. Durante una reciente recorrida por una feria industrial en Italia, los directivos analizaron nuevas líneas de producción cuyo costo ronda los u$s5 M, una cifra que condiciona cualquier proyecto mientras la empresa no tenga asegurada la continuidad patrimonial del molino.



 

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