• Dólar Banco Nación $1415.00
  • Dólar Turista $1839.50
  • Dólar Libre $1405.00
  • Contado con liqui $1484.20
  • Dólar Banco Nación $1415.00
  • Dólar Turista $1839.50
  • Dólar Libre $1405.00
  • Contado con liqui $1484.20

Economía

Análisis económico

La economía en 2026 arrancó a “dos velocidades”

La economía en 2026 arrancó a “dos velocidades”
Leonardo Piazza

La persistente debilidad de la industria y el comercio plantea interrogantes sobre la calidad, sostenibilidad y capacidad de generación de empleo del actual ciclo expansivo.

La evolución reciente del nivel de actividad en Argentina, medida a través del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) publicado por el Indec, exhibe una configuración crecientemente dual. En enero, la serie desestacionalizada registró un incremento de 0,4% mensual, consolidando la expansión iniciada en el último trimestre de 2025, luego de una revisión al alza significativa para diciembre (+1,8% mensual). En términos interanuales, la variación de la serie original fue de +1,9%, lo que implica una moderada recuperación respecto a los registros contractivos observados en tramos previos del ciclo.

Sin embargo, más allá de la dinámica agregada, la composición sectorial del crecimiento revela una marcada heterogeneidad. Los sectores primarios y algunos servicios específicos continúan liderando la expansión: Agricultura y ganadería mostró un crecimiento interanual de +25,1%, Explotación de minas y canteras +9,6%, e Intermediación financiera +7,7%. Este patrón responde, en gran medida, a factores idiosincráticos y externos: normalización climática tras la sequía previa, mejora en los términos de intercambio de commodities estratégicos, y un proceso de reintermediación financiera en un contexto de recomposición de balances.

En contraposición, los sectores intensivos en empleo y con mayor encadenamiento doméstico presentan una dinámica contractiva. El Comercio retrocedió -3,2% interanual, mientras que la Industria manufacturera cayó -2,6%. Más aún, la tasa de utilización de la capacidad instalada industrial se ubicó en mínimos históricos desde el inicio de la serie en 2005, configurando una señal de debilidad estructural que trasciende la coyuntura.

Este desacople sectorial permite caracterizar el actual proceso como un esquema de “crecimiento a dos velocidades”. Por un lado, sectores con alta productividad relativa, fuerte inserción externa y menor elasticidad empleo-producto lideran la expansión. Por otro, los sectores más intensivos en mano de obra, con mayor efecto multiplicador interno, permanecen rezagados. Esta configuración tiene implicancias macroeconómicas relevantes: limita la capacidad del crecimiento para traducirse en mejoras sostenidas del empleo y del ingreso disponible, y condiciona la profundidad del ciclo expansivo.

Desde una perspectiva de cuentas nacionales, esta dinámica también se refleja en la composición de la demanda agregada. La recuperación parece estar más asociada a exportaciones netas y ciertos componentes de inversión vinculados a recursos naturales, mientras que el consumo privado —estrechamente ligado a comercio e industria— aún no consolida una trayectoria robusta. Este desbalance introduce fragilidades en la sostenibilidad del crecimiento, particularmente en un contexto de restricción externa recurrente.

No obstante, el hecho de que el EMAE haya alcanzado un nuevo máximo en términos desestacionalizados —superando los picos de 2017 y 2022— introduce un elemento de análisis adicional. A diferencia de episodios previos, el actual máximo se produce con una brecha significativa entre el nivel agregado de actividad y el desempeño de sectores clave del entramado productivo. En términos analíticos, esto sugiere la coexistencia de capacidad ociosa relevante con un nivel de producto cercano al “techo” histórico, lo que pone en cuestión la medición tradicional del output gap en la economía argentina.

En este contexto, la principal interrogante radica en la sostenibilidad del sendero expansivo. Desde un enfoque optimista, la elevada capacidad ociosa en industria y comercio podría habilitar una fase de crecimiento más difundida sectorialmente, sin presiones inmediatas sobre precios o el sector externo, en la medida en que estos sectores logren recomponerse. Esto implicaría una transición desde un crecimiento liderado por sectores primarios hacia uno más balanceado, con mayor densidad productiva.

Sin embargo, una lectura más cautelosa sugiere que las restricciones estructurales —costos logísticos, presión tributaria, volatilidad macroeconómica, y limitaciones en el acceso al crédito— podrían seguir inhibiendo la recuperación de los sectores rezagados. En este escenario, el crecimiento observado podría resultar transitorio o acotado, reproduciendo la dinámica de “stop and go” que ha caracterizado a la economía argentina en las últimas décadas.

En síntesis, la economía argentina enfrenta una coyuntura singular: niveles máximos de actividad conviven con una estructura productiva fragmentada. La clave para transformar este episodio en un ciclo expansivo sostenido radica en la capacidad de articular políticas que permitan cerrar la brecha sectorial, potenciando la convergencia entre los sectores dinámicos y aquellos con mayor impacto en empleo y demanda interna. Sin dicha convergencia, el actual máximo podría constituir más un límite que un punto de partida.

 

CONTENIDO EXCLUSIVO PARA SUSCRIPTORES.

Si querés ser protagonista de los Negocios necesitás información.
Si estás acá es porque necesitás esta información.

SUSCRIBITE

Por asesoramiento personalizado o consulta de Planes Corporativos escribinos a [email protected]. Whatsapp al 3415034363.

Más info

Lo que tenés que saber de Economía

Las más leidas

Además

La sesión de tu cuenta se cerro por exceso de usuarios.

¿Querés recibir notificaciones de alertas?