Negocios

Llamativa maniobra

Verónica acordó la venta de sus plantas santafesinas en la previa al concurso

Por Redacción

La láctea quiere desprenderse de sus plantas de Suardi y Clason, que quedarían en manos de sociedades creadas en junio pasado. 

Lácteos Verónica llegó al concurso preventivo con un pasivo de $118.496 M, equivalente a unos u$s80 M, y con dos operaciones de venta de plantas industriales ya pactadas. La compañía acordó desprenderse de sus establecimientos de Clason y Suardi, en Santa Fe, por un total de u$s15,5 M, aunque la ejecución de los contratos quedó sujeta a autorización judicial.

Las compraventas fueron firmadas el 2 de julio, antes de la presentación concursal. La planta de Clason fue acordada por u$s9 M con Lacterra S.A.S., mientras que la de Suardi quedó comprometida por u$s6,5 M con Copalac S.A.S.. En ambos casos, el esquema contempló pagos a 18, 30 y 42 meses y garantías hipotecarias sobre los inmuebles.

Según publicó Ámbito, las sociedades compradoras habían sido constituidas apenas semanas antes de concretarse los acuerdos. Lacterra fue creada el 19 de junio de 2026 e inscripta cinco días después, mientras que Copalac se constituyó el 11 de junio y quedó registrada el 17 de ese mes.

Las operaciones también quedaron vinculadas a contratos de elaboración a fasón. Bajo ese sistema, las compradoras aportan la materia prima y mantienen la propiedad de los productos, mientras Verónica utiliza su estructura industrial para procesarlos. Suardi ya operaba con ese modelo al momento de la presentación concursal y Clason estaba siendo acondicionada para hacerlo.

Dos plantas en juego

El establecimiento de Clason, ubicado sobre la Ruta Nacional 34, tiene una capacidad declarada de 530.000 litros diarios y dispone de instalaciones para elaborar dulce de leche, crema y queso procesado. Allí trabajan unos 140 empleados. La operación incluye el inmueble, las maquinarias, los equipos y las herramientas, además de contemplar la continuidad de las relaciones laborales.

Lacterra, representada por Sergio Walter Armando, acordó pagar los u$s9 M en tres cuotas de u$s3 M. En paralelo, el contrato de fasón fijó para Verónica un componente mensual de $600,6 M más IVA, actualizado por IPC, junto con un adicional variable para los volúmenes que superen el nivel establecido.

La planta de Suardi, sobre la Ruta Provincial 23, cuenta con una capacidad declarada de 580.000 litros diarios, una instalación para producir leche en polvo y una línea automatizada de quesos blandos. Su dotación ronda los 85 trabajadores.

Copalac, representada por Hernán Daniel Vignolo, presentó una oferta vinculante e irrevocable de u$s6,5 M, aceptada por Verónica. El pago quedó dividido en tres cuotas de aproximadamente u$s2,17 M y respaldado por una hipoteca de primer grado. Por el servicio de fasón, Verónica percibe un componente fijo de u$s324.000 mensuales más IVA y otro variable de $32 por litro de materia prima entregada.

Vignolo también es presidente de GálaLacs S.A.. De acuerdo con registros del Banco Central, esa firma acumulaba 566 cheques rechazados por unos $640 M y deudas bancarias por aproximadamente $797,1 M a julio de 2026. Las obligaciones estaban distribuidas entre Banco Macro, Banco Galicia, Banco Santander y Banco Nación, con distintos niveles de atraso.

El rojo de Verónica

La documentación presentada en el concurso mostró que, al 30 de junio, Verónica declaraba activos por $109.234 M y pasivos por $118.496 M. La diferencia negativa rondaba los $9.262 M. Del total de activos, unos $99.147 M correspondían a bienes de uso, principalmente instalaciones industriales.

Ese valor contable no resulta directamente comparable con los u$s15,5 M pactados por Clason y Suardi, ya que se trata de conceptos y criterios de valuación distintos. Sin embargo, el peso de las plantas dentro de la estructura patrimonial será uno de los elementos que deberá considerar la Justicia al evaluar las operaciones.

La firma también informó más de 2.900 cheques rechazados por encima de los $11.200 M y una deuda bancaria cercana a $4.744,8 M. En el expediente atribuyó el deterioro a la caída del consumo y de las ventas, el aumento de costos, las dificultades para acceder a financiamiento, la pérdida de crédito de proveedores y la falta de capital de trabajo.

La crisis también redujo la estructura laboral de la compañía. Verónica llegó a superar los 700 empleados y actualmente conserva unos 362 trabajadores. Además de los 140 puestos de Clason y los 85 de Suardi, mantiene otros 112 en Lehmann, donde funciona su tercera planta.

Ese establecimiento permanece inactivo y no fue incluido en los contratos de venta. La compañía evalúa alternativas para volver a ponerlo en marcha mientras sostiene que la transferencia de Clason y Suardi permitiría generar fondos, preservar actividad mediante el esquema de fasón y mantener empleos durante el concurso.

La decisión final quedó ahora en manos de la Justicia, que deberá revisar los precios y condiciones acordadas, la capacidad de las sociedades compradoras y el impacto que tendría la salida de dos de las tres plantas industriales sobre una empresa que atraviesa un proceso concursal.

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