El proyecto comenzó a gestarse hace tiempo, pero recién ahora puso primera y salió al ruedo. En la cabeza del titular de Shawarma Club, Nicolás Forquera Yunes, estaba armar un restobar que rompa el molde en Rosario. Por eso alquiló un inmueble en Pichincha (Callao 76 bis) y lo diseñó al mejor estilo “bodegón gourmet”. Según le contó a punto biz, la idea es ofrecer platos abundantes, una buena carta de vinos y otra completa de tragos. Además, habrá shows todas las noches que van desde recitales de jazz hasta espectáculos de circo. La Sonrisa de la Mona Lisa, como se llama el lugar, corta cintas hoy.
Consolidado Shawarma Club en la ciudad, Forquera Yunes va por más. Pero ahora le apunta a un público específico, mayor de 28 años y con “onda”. Para eso se instaló en el local donde supo funcionar Tasca Mediterránea y lanzó una propuesta que engrosa la oferta gastronómica de Pichincha.
El inmueble, con una capacidad de 140 cubiertos – 110 en el interior – cuenta con un salón central, dos livings y un patio. Según explicó Forquera Yunes la carta no será demasiado extensa, pero tendrá platos abundantes. “Habrá una variedad de aproximadamentes 6 entradas con bocados de salmón o mollejas. También ofreceremos platos principales de carnes, pastas y pescados”.
Y como valor agregado, La Sonrisa de la Mona Lisa tendrá todas las noches espectáculos artísticos para todos los gustos. Es que no se inclinará solamente por estilos musicales, sino que de acuerdo a los que contó el titular del restobar, “habrá recitales de jazz, stand up, pintores interviniendo lienzos y hasta shows de circo”.
Desde la apertura de hoy a partir de las 19, el local abrirá durante el primer mes de miércoles a sábado. Y una consolidado extenderán la atención de martes a domingo. “El propósito no es solamente que la gente se acerque a cenar, sino también que pase a tomar algo antes y después de comer”, explicó Forquera Yunes.
Si bien no quiso dar mayores detalles, el titular del restobar explicó la propuesta apunta a cautivar un público que disfrute de una comida entre amigos, familia o pareja, pero que a la vez tenga ganas de divertirse. “Habrá sorpresas contínuas, pero eso lo reservamos para que lo vengan a comprobar”, indicó.
Por último, el titular del restobar dejó en claro que el nombre responde al “misterio de saber si la Mona Lisa sonrie o no, y como para nosotros lo hace, queremos transmitir ese gesto a los clientes”.