Negocios

Encuentros en el Sunderland

Los empresarios jóvenes que marcan el rumbo de sus negocios familiares

Marianela Bocanegra

Punto biz organizó el cuarto almuerzo con las nuevas generaciones al mando de las empresas de Rosario. Qué cambios impulsan. 

Ser hijo o nieto del fundador de una empresa familiar viene con algunos beneficios y muchos sacrificios, pero siempre es una experiencia que deja huella. Para contar las historias que los llevaron a donde están hoy, y también las transformaciones que impulsan en sus compañías, Punto biz invitó a almorzar en el Sunderland a un “equipazo” de líderes jóvenes.

Con el auspicio de Procopio Turismo, esta vez fueron de la partida Yamila Rivero, heredera de Czerweny S.A., una de los nombres que lideran el segmento bombas y motores a nivel país; Jesus Vagnoni, al frente de la firma con 120 años de trayectoria Agrocomercial Vagnoni S.R.L.; la mayor productora de espinaca, brócoli, kale y perejil deshidratados de América; y Belén Di Pego, protagonista del crecimiento de la productora de legumbres Don Elio S.A.. Del palo financiero y bursátil estuvo Marco Nasini, tercera generación en la tradicional Nasini S.A., además de Stefano Galfione, que dirige el segmento industrial de Surgas, firma dedicada a la venta de Gas Licuado de Petróleo (GLP) Butano y Propano envasado (en términos simples, la clásica garrafa) y a granel en todo el país. Completaron el cuadro Juan Ignacio Araujo, al frente del corralón de materiales y siderúrgica Orlandi S.A. y Victoria Perea, que coordina el área de Recursos Humanos de Superlim, una compañía de servicios de limpieza corporativa e industrial con un plantel cercano a los 500 colaboradores.  

El rey de la papa 

Jesús Vagnoni se integró a la empresa familiar con 16 años. Decidió dejar el colegio y se dedicó a cargar bolsones de papas de sol a sol en los campos que compraron sus abuelos en Necochea. Un día empezó a llover copioso, y no paró durante semanas. No se conseguía papa en los mercados porque el agua impedía la recolección. Entonces Jesús vio la oportunidad ante la falta de competencia: diseñó con las herramientas que tenía un dispositivo casero para recolectar papa bajo la lluvia y convenció a un grupo de peones de embarcarse en la aventura con él. “No parábamos de vender a un precio imposible. Yo era un adolescente y fui el rey de la papa hasta que mejoró el clima”, se ríe. 

Actualmente, Jesús y sus hermanos -con la guía de sus padres- le siguen agregando valor a la empresa y transformaron la producción industrial de vegetales deshidratados en su negocio core. Tienen 100 hectáreas dedicadas a la producción, montaron un complejo agroindustrial de 4.000 m2 y 6.000 m2 de almacenes en Arroyo Seco. 

El caso del gringo que lo tuvo noches sin dormir 

Para Marco Nasini, director de Nasini SA, la primera decisión importante que tomó como miembro de la empresa fue una de las grandes lecciones que le dio su padre, Alfredo. Marco había recibido el llamado urgente de un productor agropecuario de Esperanza con muchas hectáreas en actividad y un veraz impecable, pero un agujero profundo en el balance, tras una seguidilla de inclemencias climáticas que lo habían dejado contra las cuerdas.

Nasini se calzó las botas y fue a recorrer los campos, chequeó coordenadas, conversó con el cliente, y volvió con la intuición de que, aunque el riesgo era alto, valía la pena darle financiamiento. Entonces su padre lo puso en una encrucijada: “La plata te la doy a vos, y vos te hacés responsable de devolverla”, le dijo, y le cedió el timón, con firma de papeles de por medio y todo.

La decisión le llevó días de análisis y noches sin dormir, pero la jugada salió bien: el retorno llegó antes de lo esperado y aquel “gringo” se convirtió en uno de sus principales clientes y aliado comercial. “Mi viejo me obligó a tomar las riendas, lidiar con la adrenalina y asumir la responsabilidad”, recordó Nasini.         

De unos años a esta parte, junto con su tío Daniel y con la dirección de su primo, Lisandro, al negocio tradicional le sumaron una nueva unidad: Market Hub, que desarrolla software y algoritmos que concretan enormes cantidades de operaciones en los mercados de manera automatizada. “Nuestro negocio se viene transformando. Tenemos un equipo de ingenieros, matemáticos, físicos y economistas trabajando en MarketHub”, contó en la mesa. También sumaron una pata desarrolladora, con el lanzamiento del parque industrial Nodo, que construyen en Villa Gobernador Gálvez en  alianza con DyScon. 

La brújula en Vaca Muerta 

Como sucede en muchísimas pymes rosarinas, a las nuevas generaciones les toca trazar la ruta que lleve sus empresas a Vaca Muerta. En el caso de Orlandi S.A. (compañía ligada a la siderurgia y la provisión de materiales para la construcción del Grupo Araujo), los hermanos Juan Ignacio y María están detrás de la construcción de una planta de 3.000 m2 en el parque industrial de Añelo. “Viajamos varias veces para analizar el mercado y nos decidimos por tener una sede física. Vamos a hacer punta en la capital del shale”, confió Juan a los empresarios presentes.

También apuestan al yacimiento neuquino y a la minería en Czerweny S.A.. “Desarrollamos una línea de motores antiexplosivos especialmente diseñados para entornos en los que hay presencia de gas y polvo”, explicó Yamila Rivero. Son dispositivos que mantienen la temperatura en ambientes que superan los 60 °C. 

La pasión por el legado

Con sede en Rosario, Surgas se convirtió en un pulpo que llega a todo el país con  4 plantas de fraccionamiento, 5 centros propios de distribución y 2 talleres de rehabilitación y mantenimiento de envases y tanques; además de una red logística con 100 vehículos propios. En la empresa trabajan 9 primos. “Tenemos las áreas bien delimitadas, pero además está muy bien aceitada la gimnasia familiar. Hace tiempo nuestros padres desarrollaron un protocolo, y nos viene sirviendo como guía”, contó Stefano Galfione. Según el manual, pueden entrar los miembros de la familia que lo deseen, siempre que sea en un puesto que precise la empresa y-como en la mayoría de los protocolos- no está previsto el ingreso de familia política. “Para mí la empresa nunca fue un mandato, el hecho de que sea el legado familiar para mí le da un significado extra. De muy chico me volví un apasionado del gas y de este negocio, y creo que la razón es que es una construcción propia. Me levanto y me acuesto pensando en esto”, resumió Galfione.

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