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Para mostrarse bien

Nueve consejos para mejorar tu imagen en la oficina

El sitio web Entrepreneur publicó algunos tips para mejorar la imagen en la oficina:

1. Fingir que no es un juego

El entorno laboral es un juego, una competencia, no un entorno rosa donde todos convivimos en paz y armonía sin hacernos daño. Tienes que buscar subir y crecer. Si no lo haces, otros lo harán en tu lugar. Si confías en que todos llegan con la misma actitud de buena onda, quizá tienes exceso de ingenuidad.

2. Hacer el trabajo de otros

“Es que si no lo hago, nadie lo va a hacer” es la excusa de muchas personas para hacer las cosas que le corresponden a los demás. Lo peor es que después te agarran la medida y trabajas doble. Recuerda que para eso existen responsabilidades por cargo. Si alguien no hace su trabajo, es algo que se debe comunicar.

3. Hacer milagros

Cuando tenemos poco tiempo y recursos o en ocasiones donde asumimos un proyecto donde todo está hecho un desastre, sabemos que nuestro deber es poner algo de orden y a veces invertimos de más: salimos tarde, trabajamos fines de semana y dejamos de lado compromisos personales para “sacar la chamba” sin saber que lo que hacemos realmente es elevar más la barra para lo que se espera de nosotros.

4. No sacarle provecho a las relaciones

No hay que tenerle miedo a que algún familiar, amigo o conocido nos pueda ayudar cuando lo necesitamos, ya sea presentándonos a alguien, informándonos de oportunidades laborales o como referencias. La modestia nos impide presumir nuestros contactos cuando muchas veces son ellos quienes nos abren las puertas o dan una mejor impresión de nosotros.

5. Preguntar a todo mundo antes de tomar una decisión

Esto refleja nuestra incapacidad de tomar decisiones o la inseguridad en nuestro propio criterio. Una cosa es considerar las necesidades de los compañeros de trabajo, nuestros clientes o el jefe y otra es perder por completo la facultad de decidir de acuerdo con nuestros objetivos y experiencia.

6. Ignorar el quid pro quo

Cada que haces algo por los demás, esperas recibir algo más a cambio, aunque no sea de manera inmediata. Hacer favores de a gratis solamente te crea un ejército de malagradecidos. Cada que le hagas un favor a alguien, no temas el pedirle uno en el futuro.

7. Rechazar beneficios

La misma modestia nos impide aceptar beneficios que nos den alguna ventaja ante nuestros compañeros de trabajo, incluso cuando nos los hemos ganado: una mejor oficina, un ascenso, un lugar de estacionamiento, que nos den un contrato de planta o una transferencia de área. Incluso aunque se trate de mobiliario nuevo o un cubículo con ventana, nunca está mal el dejarnos consentir un poco.

8. Minimizar logros

Decimos que no es nada, que no hay problema, que no fue para tanto, aunque nos haya costado uno y la mitad del otro. Podemos reducir un esfuerzo titánico a casi nada con un simple “no fue mucho” y con eso demeritamos nuestro esfuerzo y hacemos que los demás lo perciban como algo fácil de realizar o sin importancia. Nunca está de más cacarear el huevo y aceptar elogios por el trabajo bien realizado.

9. Esperar a que te den lo que quieres

Muchas veces esperamos a que nos haga justicia la revolución y nos toque lo que nos merecemos sin siquiera pedirlo. Esto es situaciones en la que se espera que el otro intuya o suponga lo que quieren cuando la persona en cuestión puede no tener ni idea de que algo necesita. Siempre es mejor decir lo que requerimos o necesitamos antes que confiar en la buena fe de los demás.

16.07.2019 12:30 | Fuente:

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