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Política

Bonfatti perdió en los barrios

La marca de la interna y el desgaste en la derrota del socialismo

Rosario, que siempre fue el bastión que le permitió gobernar a la ciudad, esta vez no le dio el espaldarazo. El apoyo ya se venía desinflando.

El Mercado del Patio, sede del bunker oficialista, lejos estuvo anoche de estar colmado. Y las caras, ya desde el final de la tarde, anunciaban una jornada difícil para el Frente Progresista. Y con el devenir de las horas, tanto en las gradas como en los salones reservados a los dirigentes afloraban las internas que tanto le jugaron en contra al Frente para retener la provincia y al socialismo para quedarse, por primera vez en años, sin ser cabeza de serie en la ciudad.

 

A nadie le pasó desapercibido que el único que no subió al estrado a acompañar a Antonio Bonfatti a "pre-anunciar" su derrota electoral fue el gobernador Miguel Lifschtiz. El mandatario estuvo en el bunker, pero cuando ya quedaba claro que el socialismo perdía se retiró sin nunca mostrarse y mucho menos acompañar a Bonfatti. Partió con rumbo a la ciudad de Santa Fe para festejar el triunfo del Emilio Jatón a la intendencia de la capital provincial. En campaña, el equipo del gobernador casi no cruzó palabra con el equipo del candidato. Difícil ganar en esas condiciones internas.

 

Con los resultados ya puestos, en el entorno del candidato repasaban anoche lo difìcil que fue la campaña. Y uno de los déficits que ahora afloró fue la escasa presencia "física" de Bonfatti en los barrios de Rosario. Las redes sociales y los spots mediáticos no reemplazan el contacto directo, algo que en las zonas más afectadas, en este caso por la inseguridad, es muy demandado y la gente siempre pide que el político vaya a dar la cara. Bonfatti no lo hizo con la intensidad demanda y ahí, el justicialismo se movió en un terreno que conoce. No en vano, Bonfatti hizo una mala elección en los barrios. Hubo argumentos para explicar lo sucedido y uno de los más repetidos fue la "campaña sucia" contra Bonfatti, que tuvo su punto más fuerte cuando el candidato se sacó sin saberlo una foto con la esposa del líder de los Monos durante los carnavales de Rosario. Pero desde afuera del comité de campaña, pasan factura por lo cerrado y soberbio que fue el manejo de la campaña,

 

Pero las internas no sólo eran entre socialistas.  Cuando Pablo Javkin salió a anunciar su triunfo fueron los militantes de su espacio y los radicales quienes lo aplaudieron y vitorearon con fuerza y entusiasmo, mientras que la militancia socialista fue casi un espectador de lujo acompañando lo justo y necesario al festejo. Claramente todavía no lo habían asimilado como propio al triunfo de Javkin. Igual, escenario se vivía en el VIP con los dirigentes socialistas con ceño fruncido siguiendo los datos provinciales casi ajenos a que en el entorno de Javkin había abrazos y emoción con cada nuevo dato positivo que llegaban desde los centros de cómputos. Sólo hubo algunas excpeciones, como la de Verónica Irizar (rival de Javkin en la Paso) quien sí se mostró emocionada por el triunfo en la ciudad.

 

Con todo, más allá del impacto de la interna, el respaldo al socialismo se venía desinflando elección tras elección desde 2015. Se acumulaban las señales de que el final del largo ciclo político de  era inminente por su declinante popularidad por el propio desgaste y la alta inseguridad. Y esta vez, a diferencia del pasado, no llegó el soporte de votos de Rosario que siempre hizo posible el triunfo provincial del socialismo. Ayer Perotti le sacó casi siete puntos a Bonfatti en Rosario, otrora bastión electoral del socialismo. Se empieza a escribir otra historia en la ciudad y la provincia.

 

 

 

 

 

 

 

17.06.2019 07:00 | Fuente: punto biz

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