Economía

Cambio demográfico

Nos ponemos viejos y vienen cambios fuertes, pero se actúa poco

Andrea Falcone (*)

La caída de la fecundidad impacta en el trabajo, en el consumo y en el cuidado de las personas, pero la toma de recaudos viene con retraso.

En apenas una década, la fecundidad en la Argentina cayó casi a la mitad, hasta un mínimo histórico de 1,23 hijos por mujer en 2024: uno de los descensos más rápidos del mundo. El The Shift Report 2026, que relevó a más de 130 organizaciones de diez países, confirma con datos lo que muchos todavía tratamos como una intuición: entendemos el cambio demográfico, pero recién estamos empezando a actuar en consecuencia.

Vivimos más años, nacen menos personas y nuestras trayectorias de trabajo, consumo y cuidado están cambiando. Sin embargo, muchas de las decisiones que tomamos siguen respondiendo a una sociedad que ya no existe. Ese es el gran desajuste: la distancia entre reconocer el cambio demográfico y actuar en consecuencia.

The Shift Report 2026 le pone números a esa distancia. El 84,2% de las organizaciones relevadas anticipa que el cambio demográfico tendrá un impacto moderado o alto en su negocio. Pero solo el 21,7% se considera bien o muy bien preparada. Más de la mitad —el 56,7%— ni siquiera tiene una persona o un área responsable de liderar la adaptación.

No estamos frente a un problema de falta de conciencia. Sabemos que la población está cambiando. Lo que todavía no hicimos, en muchos casos, es llevar esa información a la mesa donde se decide a quién contratar, qué capacidades desarrollar, qué productos crear o cómo acompañar vidas más largas.

El trabajo muestra esa contradicción con especial claridad. Las carreras laborales se extienden y hasta cinco generaciones pueden compartir un mismo equipo. Al mismo tiempo, el 82,5% de las organizaciones encuestadas incorporó menos de un 5% de personas mayores de 50 años en sus contrataciones recientes, o no incorporó a ninguna. Podemos hablar de diversidad generacional, pero si la edad sigue funcionando como una barrera para acceder a una oportunidad, todavía estamos lejos de integrarla.

En salud y bienestar, el desajuste se expresa de otra manera. En las Américas, la esperanza de vida era de 77,2 años en 2019, mientras que la esperanza de vida saludable era de 66,2: una diferencia de 11 años. Vivir más es una conquista, pero el objetivo debe ser que más de esos años transcurran con salud, bienestar y autonomía. Eso exige invertir en prevención y detección temprana, sin olvidar que el bienestar también depende de las condiciones de trabajo, los vínculos y las posibilidades de participar en la sociedad. Para las organizaciones, ya no alcanza con ofrecer beneficios aislados: necesitan pensar cómo acompañan a las personas a lo largo de vidas y carreras más extensas.

La arquitectura financiera presenta una ecuación igual de desafiante. En los países de la Ocde, una mujer puede esperar vivir, en promedio, casi 23 años después de salir del mercado laboral; un hombre, casi 19. A la vez, la pensión futura de una persona con una carrera completa y un salario promedio equivaldría, en Argentina, a alrededor del 52% de sus ingresos laborales promedio. Son muchos años por financiar con ingresos potencialmente menores. Sin embargo, según The Shift Report 2026, solo el 23,3% de las organizaciones relevadas declara un alto desarrollo de herramientas de educación financiera pensadas para vidas más largas. El ahorro, la protección, la posibilidad de seguir trabajando y la transición hacia el retiro necesitan pensarse como partes de una misma estrategia.

Durante mucho tiempo, la demografía se trató como un dato de contexto. Hoy incide en decisiones centrales del negocio: a quiénes podemos contratar y retener, qué capacidades necesitamos desarrollar y para quiénes diseñamos nuestros productos y servicios. Las vidas más largas están transformando la demanda en salud, finanzas, vivienda, educación y consumo. Sin embargo, muchas empresas siguen pensando al cliente mayor de 50 años como un nicho, en lugar de reconocerlo como parte de un mercado cada vez más relevante. Entender la nueva composición de la población permite anticipar necesidades, encontrar oportunidades de crecimiento y evitar que una estrategia diseñada para otra sociedad pierda vigencia.

Nadie necesita tener hoy todas las respuestas. Sí necesitamos empezar por preguntas concretas: ¿estamos midiendo cómo cambia nuestra fuerza laboral y nuestra clientela? ¿Estamos aprovechando las capacidades de personas de distintas edades? ¿Quién tiene la responsabilidad de convertir esa información en decisiones?

El cambio demográfico ya está avanzando a gran velocidad en la Argentina y en distintos países de América Latina. Todavía tenemos tiempo para construir la infraestructura que exige una sociedad más longeva: sistemas de salud orientados a la prevención, nuevas formas de aprender y trabajar, herramientas para financiar vidas más largas y empresas capaces de responder a nuevos consumidores. Pero esa tarea no puede esperar. La próxima década será decisiva: en diez años, sus efectos atravesarán toda la economía. La pregunta es si para entonces habremos rediseñado nuestras organizaciones y sistemas, o si recién estaremos empezando a hacerlo.

(*) Cofundadora y Regional Lead de The Shift

CONTENIDO EXCLUSIVO PARA SUSCRIPTORES.

Si querés ser protagonista de los Negocios necesitás información.

Si estás acá es porque necesitás esta información.

SUSCRIBITE

Por asesoramiento personalizado o consulta de Planes Corporativos escribinos a suscripcion@puntobiz.com.ar. Whatsapp al 3415034363.

Más info

Lo que tenés que saber de Economía

Las más leídas

Además

La sesión de tu cuenta se cerro por exceso de usuarios.

¿Querés recibir notificaciones de alertas?