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Salud

Según psicólogos

Cinco reglas de oro para evitar el "picoteo" entre comidas

"Picotear" entre comidas es un impulso que tenemos la mayoría. Este hábito trae consigo el riesgo de comer calorías que te sobran y, sobre todo, alimentos que no son saludables para tu cuerpo, como por ejemplo los snacks. Según expertos, existen algunos tips que funcionan muy bien y evitan el picoteo entre una comida y otra. 

 

El hecho de picotear, generalmente, no suele ser una conducta aislada que se olvida. Suele ser el inicio del descontrol. El picoteo obedece a un impulso. Las personas y los animales respondemos a los impulsos mediados por el deseo y el placer.

 

El problema es que, muchos de nuestros deseos e impulsos, tienen una serie de consecuencias a largo plazo que no nos convienen en absoluto. No medimos las consecuencias. El plan perfecto para no "picar" pasa por saber controlar el impulso hacia la comida. Para ello, son fundamentales los siguientes tips:

 

Diferenciar entre reaccionar y responder

 

Reaccionar es obedecer al impulso, es no pensar, es no darte tiempo a explorar qué sentís. Reaccionar es una conducta más animal, mientras que responder significa elegir qué respuesta querés dar, explorar, entender la emoción y el deseo. Una vez pasado ese tiempo, viene el decidir. Solo la idea de plantearte “¿reacciono o respondo?” hará que muchas veces te frenes y decidas la línea correcta de actuación.

 

La regla de los 5 minutos

 

La mayoría de esos deseos a los que reaccionamos surgen de forma espontánea “madre mía, me comería ahora mismo una galleta, qué ganas tengo”. Sentimos una necesidad imperiosa del dulce, nos abruma el deseo y pensamos que si no respondemos comiendo no seremos capaces de estar tranquilos y que, comiendo, se nos pasará. Y así es. Se te pasa… pero solo unos minutos. Al rato te está llamando la siguiente galleta y así hasta que te acabas el paquete completo.

 

Si esperás cinco minutos, el deseo hacia la comida, sube, sube, sube… Y, de repente, empieza a bajar, como una ola. Alcanza su punta y luego, decrece. Pero, como siempre, saciamos el deseo antes de que decrezca. De forma natural, muchas de las veces desaparece. Así que es recomendable darle ese espacio de cinco minutos.

 

No prohíbas, solo retrasa

 

Cada vez que decís “no puedo picar, no puedo saltarme la dieta” terminás por convertirlo en tu foco de atención. Si, en cambio, en lugar de prohibirte y exigirte no hacerlo, te comportas con más permisividad; seguramente que el deseo disminuye.

 

Reconocé la emoción, aceptala y decidí tu línea de conducta

 

Con muchos deseos somos capaces de elegir el camino correcto. Con la comida también. Basta con reconocer lo que uno siente, “siento muchísimas ganas de comer galletas, pero elijo, por ahora, hacerme un té y leer un rato”. Verbalizar en voz alta y reconocer lo que sentís te ayudará a aceptarlo y canalizarlo mejor.

 

Llevá algo saludable en tu cartera 

 

Un puñado de frutos secos, una banana, alguna barrita para cuando te entra el hambre atroz y te ves sin recursos. Y no olvides nunca la autocompasión. Si por el motivo que sea vuelves a picotear, no te enfades, no te alarmes, no te critiques, no te trates mal. Solo dejalo pasar, animate y volvé a la carga con tu objetivo de cuidarte y comer de forma saludable. 

 

01.09.2020 16:21 | Fuente:

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