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Agromercados

Se reactiva interés de inversores

Sin Nardelli, se abre un nuevo escenario más proclive para la venta de Vicentin

(por Mariano Galíndez) El fallecido ejecutivo era el mayor exponente de una línea dura interna que condicionaba al máximo las negociaciones con interesados

El director de  Vicentin Sergio Nardelli, quien falleció el miércoles por un ataque cardíaco, era uno de los hombres fuertes del grupo y el mayor exponente de una línea negociadora dura que condicionaba al máximo la venta de la malograda agroexportadora santafesina.

 

Al no haber un accionista controlante en el grupo, tomar una decisión de fondo significaba tejer acuerdos internos en busca de consensos o mayorías entre las familias dueñas. Y en ese marco de enhebrado de alianzas pero también a fuerza de su carácter duro, tosco y prepotente, la estrategia de “bancar los trapos” de Nardelli fue la que se impuso. No en vano, pese a cargar sobre sus espaldas el mayor default de la historia del mercado de granos, haber roto la confianza de sus financistas internacionales y sus proveedores comerciales y no parar de acumular denuncias penales en contra de la empresa, Nardelli resistía la venta (tanto del grupo como de activos puntuales) corriéndoles el arco de manera permanente a los interesados poniendo sobre la marcha y de manera permanente nuevas condiciones y exigencias que terminaban empantanando las conversaciones.

 

Precisamente, esa postura terminó despertando el interrogante en los inversores y acreedores interesados en rescatar Vicentin de si había real interés del directorio de vender la empresa o si en rigor lo que hacían era ganar tiempo apostando a una convocatoria de acreedores larga que les licue sus pasivos y les acomode sus números a costa de sus acreedores..

 

Es por eso que quienes se sentaron del otro lado del mostrador a la hora de negociar un cambio de manos especulaban ayer con que sin Nardelli aparezca ahora una mayor voluntad del directorio en sentarse a negociar la venta. Si bien nadie espera que ahora aparezca una avalancha de accionistas queriendo vender, entienden que puede habar más vocación para negociar la retirada y el paso al costado del directorio.

 

En rigor, desde que el gobierno nacional se retiró del caso –anunciando que daba de baja el decreto de intervención y archivó el proyecto de expropiación- volvieron a sobrevolar la empresa los interesados en comprar activos o en quedarse con la propiedad total del grupo.

 

No obstante, se trata de un intrincado modelo para armar porque la solución requiere una compleja fórmula de rescate financiero que incluya capitalización de acreencias, acuerdos de originación con acreedores comerciales, acuerdos de reapertura de líneas de financiamiento con los bancos acreedores, ingreso de “new Money” por parte de nuevos inversores para aportar los al menos u$s 400M que se necesitan para hacer arrancar al grupo (entre pagos de deuda, compra de insumos, gastos oprerativos y hasta pago de cuantiosos honorarios a los profesionales involucrados) y finalmente el acompañamiento del Estado en el armado, como mayor acreedor, pero sin que tome el control.

 

En cierta forma se trata de una vuelta a un escenario pre-anuncio de expropiación con dos diferencias que podrían allanar el proceso. Una que el Estado está dispuesto a intervenir en el rescate con un plan racional (como el que dejó presentado Gabriel Delgado), cuando antes su posición no era conocida, y la otra que ya no está el principal exponente de una línea dura interna de poca voluntad de venta como lo era Nardelli. Así y todo el proceso es largo. Es que si Vicentin ahora sí define que quiere vender, luego habrá que ponerle un número a la operación y esa será otra negociación con dientes apretados en ambos lados del escritorio.

 

14.08.2020 07:00 | Fuente: Mariano Galíndez (punto biz)

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