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Agromercados

Descalce post BLD

Vicentín pagaba 400 mil toneladas al mes, pero le ingresaban 100 mil

(por Mariano Galíndez) El estrés financiero de la aceitera expone los riesgos de la estrategia de “financiarse con granos”

El default de la agroexporadora Vicentín fue activado por una situación de fuerte estrés financiero, como la aceitera lo reconoció al comunicar oficialmente el jueves que inició la reestructuración de su pasivo.

 

Por un lado ese estrés financiero fue causado por el fuerte aumento del costo de financiamiento bancario, sobre todo en su deuda en dólares con entidades en el exterior, que arrancó con la corrida que sufrió Argentina en 2018 pero que se hizo insoportable tras las Paso con su secuela de default, disparada del riesgo país y devaluación, temas que se precisan en detalle en la nota que se pude leer haciendo clic acá.

 

Pero además emerge otra razón de estrés financiero que proviene no de su estrategia de financiamiento, sino de su política comercial. Es que Vicentín es de las aceiteras y exportadoras que más recurre a las compras de granos “a fijar precio”. Se trata de un negocio donde el productor entrega la mercadería en el depósito de comprador y cierra toda la operación con excepción del precio, ya que el vendedor se reserva el derecho de fijarlo, cuando lo crea necesario, dentro de un plazo máximo.

 

Las compras a fijar precio atraen productores porque le permiten al vendedor reducir costos de almacenamiento y tener un amplio margen de tiempo para elegir el precio. Esas facilidades, por caso, son las que le permiten al comprador “originar” más mercadería en la dura competencia por la soja, sobre todo cuando los productores no quieren vender. Y Vicentín siempre fue de los que más le abrió el juego a todos los corredores –grandes, chicos y medianos- habilitándoles muchos negocios a fijar.

 

Ahora bien, con la operación a fijar, la aceitera recibe el grano, lo procesa, lo exporta, lo cobra y recién después lo paga. Mientras estén bien calzado los tiempos de cobros y pagos, el negocio rueda y hasta le permite, si quiere, trabajar financieramente el dinero que cobró antes de pagar. En definitiva, es una forma de financiarse con granos; estrategia cuyos riesgos son muy altos en un país que atraviesa recurrentes crisis y cambios de reglas (devaluación y reperfilamientos) que siempre complican a quienes agarran expuestos financieramente, tal como demostró la caída de BLD, un “campeón” del financiamiento con granos.

 

Precisamente, el default de BLD fue un factor de descalce en Vicentín. Según explicaban este jueves los ejecutivos de la firma a los corredores que fueron a sus oficinas en busca de respuestas, con la crisis financiera de 2018 los pasivos corrientes empezaron a supera los activos corrientes de la aceitera, pero fue a partir de la crisis financiera post-Paso y la caída de BLD que la situación se tornó insostenible.

 

Según contaron, por los temores que desató BLD los productores empezaron a apurar cobros y tuvieron que hacer frente a fijaciones mensuales por 400 mil toneladas cuando el ingreso de mercadería nueva era de sólo 100 mil toneladas al mes, un déficit insostenible que obligó a fuertes erogaciones por parte de Vicentín. Y todo se terminó de complicar cuando los productores empezaron a apurar ventas y cobros para zafar del aumento de las retenciones que descuentan decidirá Alberto Fernández apenas asuma la presidencia del país. Fue ahí que la empresa decidió parar la pelota suspendiendo desde el miércoles los pagos para evitabar una situación terminal, asegurando ahora que tiene voluntad de pago y patrimonio para responder una vez que reestructure plazos y condiciones.

06.12.2019 06:00 | Fuente: Mariano Galíndez (punto biz)

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