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Además de u$s350M de pasivo comercial

La deuda bancaria de Vicentín también entró en la reestructuración

(por Mariano Galindez). Sólo con bancos nacionales tiene tomados $23.000 M y le debe más de u$s200 M a financistas extranjeros.

La cesación de pagos a la que entró Vicentín, la principal exportadora de harina de soja del país, no solo abarca su pasivo comercial de u$s350M sino que también alcanza la deuda financiera que tiene la compañía con bancos nacionales y la banca internacional. Así se lo confirmaron a punto biz fuentes cercanas a la aceitera santafesina, uno de los holdings empresarios más importantes del país.

 

El miércoles la compañía empezó con una cesación de pagos parciales y el mediodía de este jueves anunció que por una situación de estrés financiero y problemas de liquidez (no de solvencia), debía iniciar un proceso de “reestructuración de pagos”.

 

Si bien oficialmente no se precisió, se supo luego que el pasivo comercial (básicamente productores) rondaba los u$s350M. Pero a esa cifra ahora hay que sumarle la deuda bancaria, tanto con bancos nacionales como con bancos internacionales. Según datos del Banco Central, Vicentín tiene créditos por $23.340M, de los cuáles el 78% los tomó del Nación, banco por el cual les paga a los proveedores. Con respecto a la deuda internacional, la cifra rondaría otros u$s300M y la tiene con unos diez bancos internacionales, como el holandés FMO, el Crédit Agricole y el Rabobank.

 

La empresa ya está en conversaciones con los ejecutivos bancarios para lograr un acuerdo que –mediante cambios de condiciones y extensión de plazos de pagos- le genere el oxígeno financiero para poder recomponer la actividad, hoy prácticamente paralizada por la falta de capital.

 

Es que –dentro del combo de razones que explican la crisis de liquidez- el activador del estrés financiero de la aceitera es que se le disparó la deuda bancaria. Ocurre que a diferencia de las jugadoras internacionales del negocio que reciben aportes de sus casas matrices para las inversiones, Vicentín para invertir y crecer en el competitivo mercado cerealero se apalanca mucho en el crédito financiero.Esa práctica es común en el mundo, y más para una empresa sólida, con robustez patrimonial, competitiva y asentada sobre un el negocio exportador de la soja, como es Vicentín, y que –por esas razones- conseguía financiamiento externo a muy buenas condiciones. Por ejemplo, a mitad del año logró una tasa del 4.5% en dólares por u$s150M que le prestaron de un pool de bancos extranjeros.

 

Pero se trata de una muy fuerte exposición financiera para una empresa argentina que opera en un país de recurrentes crisis, sobre todo como las que atravesó en éstos últimos cuatro años con dos mega devaluaciones, reperfilamiento de letras, derrumbe de cotizaciones de bonos y acciones y aumento récord de las tasas de interés. Precisamente, por la suba del riesgo país, la devaluación y el default, las tasas en dólares que pagaba al 4/5% se le dispararon al 15%, y lo mismo se le encareció el crédito tomado en pesos.  Fue así que el pago de sus deudas empezaron a aspirarle cada vez más dinero y en los ultimos meses era mucho más lo que salía que lo que ingresaba (en un negocio de márgenes mas acotados, como el aceitero). Una situación que en 2018 ya era tensa, pero que empezó a hacerse inmanejable tras la crisis post-Paso. Y para colmo, los productores empezaron a apurarle cobros  y  ventas (tras crisis de BLD y para zafar del inminente aumento de retenciones), lo que terminó generando la situación de iliquidez que el miércoles se blanqueó en un default comercial que estalló este jueves.

05.12.2019 19:36 | Fuente: Mariano Galíndez (punto biz)

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