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Infraestructura clave para el desarrollo

El escándalo por las coimas en Hidrovía apuntala el cambio de concesión

(por Mariano Galíndez) La empresa, que quería la extensión, queda fuera de carrera. ¿Qué pasará con el socio de Emepa, -los belgas de Jan de Nul-, que quieren seguir?

La confesión del empresario Gabriel Romero, dueño de Emepa, de haber pagado coimas por u$s600.000 para que el gobierno de Cristina Kirchner le renovara por decreto la concesión del dragado y balizamiento del río Paraná en 2010 impacta de lleno en las hasta ahora negociaciones preliminares por la nueva concesión a partir de 2021, cuando se vence el contrato vigente.   

 

El dragado desde ciudad de Santa Fe a la desembocadura en el mar se concesionó en 1995 bajo el gobierno de Carlos Menem a la empresa Hidrovía SA, cuyos socios eran Emepa, propiedad de un empresario de origen radical ligado a los contratos públicos como Romero, y la belga Jan de Nul, que era la que aportaba el know how técnico.

 

La renegociación de 2010 incluyó la ampliación de 8 años, la convalidación de las tarifas dolarizadas (que Eduardo Duhalde había firmado tras el descalabro de 2001 y a contramano de la pesificación de tarifas), el aumento del peaje, la desactivación del subsidio original a las obras y un acuerdo para que (con otro subsidio, que nunca se terminó de pagar) se acondicionara a diez pies el tramo Santa Fe-Confluencia, sumando más de 600 kilómetros. No fue un dato menor que no se quiso formar un ente de control de la concesión, por lo que los datos sobre el negocio quedaron siempre guardados en el gobierno y en la oficinas de Hidrovía SA.   

 

Si bien el contrato vence en 2021, al tratarse de una infraestructura clave y una concesión compleja, el gobierno anunció este año que tomó la decisión de no extender el contrato y empezar a preparar el modelo del nuevo contrato. Por eso se activó el lobby diplomático y comercial de todas las grandes dragadoras mundiales, como son las belgas y holandesas (Boskalis, Van Hool, Jan de Nul y Dredging) y las de China, que -como en todo- buscan ganar negocios globales. 

 

También los usuarios (líneas y puertos) y los gobiernos provinciales activaron propuestas y planteos ya que no sólo se trata de cambiar un concesionario sino de un nuevo contrato con nuevas condiciones, por ejemplo en temas fundamentales como la fórmula de calcular el peaje, las profundidades, las obras complementarias y la extensión del dragado. 

 

En ese marco, Hidrovía SA pujaba por la extensión del contrato amparándose en millonarias deudas que dice acumular del Estado. Y aprovechando que los usuarios están satisfechos con su desempeño, aventaba dudas sobre que finalmente el gobierno vaya a licitar. 

 

Si bien se esperaba que recién el año que viene empiece temporada fuerte de negociaciones y lobbies, el escándalo de las coimas apuró los tiempos. Y también apuntaló políticamente la decisión de Macri de cambiar de concesión. Semejante confesión parecería dejar afuera de cualquier chances de renegociar y competir a Hidorvía. ¿Pero también se lleva puesto a Jan de Nul, que acaba de ganar licitaciones de dragado en puertos bonaerenses? No es un tema menor. El contrato es más del 10% de sus negocios globales.

 

Lo cierto es que Jan de Nul venían jugando una carta ante el gobierno dejando trascender que estaban dispuestos a correr a Emepa de Hidrovía SA para poder seguir con el dragado después de 2021. Es que desde el inicio de la gestión de Mauricio Macri, la administración le apuntó con toda a Emepa y hasta buscó apurar su salida de la concesión del dragado. Pero ese plan de desmarque de Emepa era viable cuando parecía complicada sólo por coimas en negocios ferroviarios.

 

17.08.2018 11:45 | Fuente: Mariano Galindez (punto biz)