Agro

Liquida activos

El cambio de época le pegó mal a la Bolsa de Cereales de Entre Ríos

Por Redacción

Le puso cartel de venta a su sede y algunos de sus campos ante el recorte de sus ingresos. 

La Bolsa de Cereales de Entre Ríos entró en crisis y sale a vender campos y hasta su sede. La entidad agropecuaria atraviesa una fuerte caída de ingresos provocada por los cambios en la comercialización de granos y puso en marcha una reestructuración para garantizar su continuidad. Acordó la salida de su gerente y pedirá autorización a los socios para desprenderse de la histórica sede de Paraná y de 264 hectáreas rurales.

La transformación que viene experimentando el negocio de granos terminó golpeando de lleno a una institución tradicional del agro entrerriano. La Bolsa de Cereales de Entre Ríos reconoció públicamente que atraviesa una delicada situación económica y puso en marcha un plan de achique que contempla reducción de costos, cambios en su estructura y la venta de parte importante de su patrimonio.

La propia entidad admitió que la modificación de las formas en que productores, acopiadores, corredores y compradores realizan sus operaciones redujo considerablemente su participación en la registración de contratos. El resultado fue una fuerte merma de una de sus fuentes tradicionales de recursos.

El problema tiene una explicación vinculada a los cambios regulatorios y tecnológicos que experimentó el mercado de granos. Históricamente, las Bolsas y Cámaras Arbitrales obtenían parte de sus ingresos del registro de boletos de compraventa de cereales y oleaginosas y de contratos de granos con precio a fijar.

Según publicaciones entrerrianas que reconstruyeron la situación, esos servicios podían generar aranceles de entre 0,1% y 0,5% sobre el valor computable de las operaciones. Las medidas de simplificación administrativa implementadas en los últimos años, sumadas a la posibilidad de concretar operaciones privadas sin recurrir a esa intermediación institucional, redujeron el volumen de contratos que pasa por las Bolsas y, en consecuencia, los ingresos derivados de su registración.

No se trata, por lo tanto, de una crisis causada por una mala campaña agrícola. De hecho, la producción entrerriana viene mostrando resultados importantes en algunos cultivos. El problema es más estructural: se achicó el negocio del cual la institución obtenía una parte significativa de los recursos necesarios para financiar su funcionamiento.

La Bolsa lo planteó en esos términos. Explicó que las formas de operar de los participantes del mercado cambiaron "de manera considerable" y redujeron significativamente su intervención en la concreción de contratos. Esa pérdida de actividad produjo una merma de recursos que obliga ahora a reorganizar la entidad para asegurar su subsistencia.

Achique y salida del gerente

Una de las primeras decisiones de peso fue la desvinculación de Manuel Villagra, gerente de la institución. La salida fue acordada entre las partes y Villagra permanecerá en el cargo hasta el 30 de septiembre. El presidente de la Bolsa, Diego Camuñas, destacó públicamente la tarea desarrollada por el ejecutivo y dejó en claro que la decisión responde al proceso de reestructuración y no a cuestionamientos sobre su gestión.

Pero el ajuste no se limita a la estructura de conducción. La decisión más fuerte pasa por el patrimonio acumulado por la institución: el Consejo Directivo quiere obtener autorización de los socios para desprenderse de tres propiedades.

La primera es nada menos que la sede de la Bolsa, ubicada en San Martín 553, en pleno centro de Paraná. A ella se agregan dos establecimientos rurales: un predio de 192 hectáreas en Alcaraz Segundo, departamento La Paz, y otro campo de 72 hectáreas en el departamento Nogoyá. En conjunto, son 264 hectáreas rurales, además del inmueble urbano.

La operación todavía no está resuelta. El Consejo Directivo, que tomó la decisión de avanzar con el proceso el 8 de septiembre, necesita el aval de los asociados. Por eso convocó a una Asamblea Extraordinaria cuya primera convocatoria será el 5 de octubre, con segunda fecha el 9 y una tercera prevista para el 14 de octubre, siempre a las 19. El orden del día establece expresamente la autorización para vender cada uno de los tres activos.

La magnitud de los bienes involucrados muestra hasta dónde llegó la necesidad de recomponer las finanzas. No se trata simplemente de ajustar gastos corrientes: la Bolsa está dispuesta a transformar patrimonio inmobiliario en recursos líquidos para atravesar la transición hacia una estructura de funcionamiento más pequeña y compatible con sus actuales fuentes de ingresos.

El desafío posterior será encontrar un modelo económico sostenible para una institución nacida en 1979 y que mantiene funciones que exceden la registración de contratos. Entre otras actividades, sostiene el SIBER (Sistema de Información de Bolsa de Cereales de Entre Ríos), que produce información y estadísticas agrícolas provinciales, además de servicios, capacitaciones y una red de información meteorológica.

La conducción evita presentar las medidas como el comienzo de un proceso de retirada. Su argumento es que el ajuste busca preservar a la institución para luego recuperar capacidad de crecimiento. Pero la convocatoria para vender hasta la sede deja en evidencia la profundidad del cambio: el mecanismo que durante años financió buena parte de la actividad institucional perdió peso y obliga ahora a la Bolsa entrerriana a redimensionarse para poder seguir funcionando.

 

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