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Masa viajera

De Nápoles a Nueva York: 5 pizzas y el secreto de cada una

Por Redacción

Bordes aireados, bases crocantes y porciones que se doblan. Qué distingue a cada estilo y cómo conseguir la cocción ideal.

Del centro fino y los bordes inflados de la napolitana a las porciones grandes y flexibles de la neoyorquina, existen distintas formas de preparar pizza en casa. Aunque los ingredientes pueden ser similares, la masa, el espesor y la temperatura de cocción hacen la diferencia entre cinco estilos que tienen sus propias particularidades.

El tiempo de horno es otro factor determinante. Algunas variedades necesitan temperaturas muy elevadas durante pocos minutos, mientras que otras requieren una cocción más prolongada para conseguir la textura adecuada. Conocer esas diferencias permite experimentar con distintas recetas sin perder de vista las características de cada preparación.

Cinco estilos de pizza y qué los hace diferentes

1. Napolitana, de bordes altos y centro fino. Originaria de Nápoles, en Italia, se caracteriza por una masa delgada en el centro, bordes aireados y una textura suave y flexible. Su preparación combina una masa fermentada con temperaturas muy elevadas, que permiten una cocción rápida sin perder humedad. En hornos especializados que alcanzan los 450 °C, puede estar lista en apenas tres minutos.

2. A la piedra, para los fanáticos de lo crocante. La principal diferencia está en la base, que adquiere una textura firme y dorada. Para conseguir ese resultado se utiliza una superficie refractaria, capaz de distribuir el calor de manera uniforme. Es una alternativa para quienes prefieren pizzas finas, con una base consistente y crocante.

3. Al molde, la clásica de las pizzerías argentinas. Tiene una masa más alta, aireada y esponjosa, que generalmente se prepara en una asadera para permitir que gane volumen. Su estructura admite cantidades abundantes de salsa, queso y otros ingredientes. El desafío está en cocinar correctamente el interior sin que la superficie se dore demasiado.

4. Tradicional, un punto intermedio. Combina una masa de espesor moderado con una base dorada, sin llegar a ser tan fina como la pizza a la piedra ni tan alta como la preparada al molde. Su principal ventaja es la versatilidad, ya que permite incorporar diferentes ingredientes y adaptarse a distintas combinaciones.

5. Neoyorquina, de porciones grandes y plegables. Popularizada en Nueva York, se distingue por su tamaño y sus porciones triangulares, que suelen doblarse para comerlas. La masa es relativamente fina, pero debe conservar suficiente flexibilidad. Para conseguirla, es necesario equilibrar la cocción de la superficie con la humedad de la masa, evitando que quede demasiado rígida.

La tecnología también entra en la cocina

Reproducir estas variedades en casa no depende únicamente de la receta. La temperatura que puede alcanzar el horno y la posibilidad de regular la cocción según el tipo de masa también condicionan el resultado.

En ese segmento, la firma argentina Liliana Electrodomésticos cuenta con el horno pizzero FastPizza, un equipo que alcanza una temperatura máxima de 450 °C e incorpora seis programas específicos. Cinco corresponden a los estilos mencionados y el sexto está destinado a pizzas congeladas.

El electrodoméstico incluye una piedra refractaria para las preparaciones a la piedra, además de una asadera, una pala pizzera, una rejilla y un cortante. Para la versión napolitana, dispone de un programa que permite completar la cocción en tres minutos.

Otra de sus características es el Modo Experto, una función que mantiene el horno en funcionamiento continuo durante 30 minutos. Una vez elegido el programa, conserva automáticamente los parámetros de tiempo y temperatura, lo que permite cocinar varias pizzas consecutivas sin necesidad de reiniciar la configuración entre una y otra.

El equipo también incorpora funciones de horno convencional, como grill, deshidratado, rostizado, asado, horneado y calentamiento, por lo que su utilización no queda limitada a las pizzas.

Más allá del equipamiento, cada estilo exige prestar atención a distintas variables. La fermentación y el calor intenso son determinantes en la napolitana; la superficie refractaria resulta fundamental para la pizza a la piedra; y una cocción adecuada del interior es clave para la versión al molde. Cambiar esos factores permite obtener resultados diferentes incluso cuando se parte de ingredientes similares.

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