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Una zona a full inversión

Cambió de manos un gran terreno con potencial portuario en Timbúes

Cambió de manos un gran terreno con potencial portuario en la zona portuaria.

Por Redacción

Fue una operación de u$s22,36 M y abre la puerta a nuevos proyectos de puertos, acopio e industria en el cordón agroexportador.

Fiplasto acordó la venta de un campo de casi 384 hectáreas en Timbúes por u$s22,36 M, con un atributo que lo pone en el radar del negocio logístico: la propia compañía lo presentó ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) como un inmueble rural con potencial portuario. El desprendimiento llega mientras la localidad suma proyectos de terminales, almacenamiento y procesamiento de granos, y la fabricante de tableros y muebles busca fondos para reordenar sus finanzas.

La presentación efectuada el 28 de octubre identifica al predio como Lote 7, con una superficie aproximada de 383,77 hectáreas, pero no informa quién lo compró ni qué destino le dará. Tampoco adjunta un plano o precisa los metros de frente al río, por lo que la documentación permite hablar de potencial portuario declarado por la empresa, aunque no confirmar una franja costera determinada ni la viabilidad de una terminal concreta.

El precio equivale a unos u$s58.271 por hectárea, calculados sobre la superficie informada. Fiplasto ya cobró u$s 2,5 M con la firma del boleto y recibirá otros u$s 2,5 M al escriturar; el saldo de u$s17,36 M se abonará en ocho cuotas semestrales consecutivas, con intereses compensatorios incluidos en los pagos, según el comunicado. 

La compañía ya había vendido tierras en Timbúes a Agricultores Federados Argentinos (AFA): la escritura se firmó en marzo de 2023 por unas 365 hectáreas y u$s12,81 M, incluyendo la forestación, según su prospecto de emisión de deuda. Ese antecedente conecta con la actual expansión logística: en marzo de este año, el presidente de AFA, Darío Marinozzi, adelantó a Punto biz un acopio de alrededor de u$s30 M en las aproximadamente 180 hectáreas que conserva junto al futuro puerto de Terminales y Servicios (TyS). El dirigente explicó que habían vendido la mitad del terreno para priorizar la cercanía y la posibilidad de operar juntos; el acopio seguía en diseño y contemplaba infraestructura para futuras ampliaciones. 

El movimiento portuario tiene otro protagonista en Terminal Timbúes, el proyecto multipropósito de TyS que obtuvo su ingreso al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (Rigi) en noviembre de 2025, con u$s276,9 M de inversión en activos computables. Un avance reciente llegó en octubre: Aduana aprobó la prefactibilidad de un depósito fiscal de 29.450 m² para Rigi Terminal Timbúes SA, integrado por una celda cubierta y una plazoleta para graneles sólidos. La resolución exige completar el trámite de habilitación, por lo que ese paso todavía no equivale a una autorización de funcionamiento.

En el frente productivo, Molinos Agro y la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) formalizaron en septiembre los acuerdos para una planta de molienda de soja con una inversión superior a u$s500 M y capacidad prevista de 15.000 toneladas diarias. El complejo se integrará con la infraestructura portuaria existente de ACA y sumará almacenamiento de poroto, harina y aceite; Molinos Agro tendrá una participación del 65%. Al informarse ese avance no se había anunciado una fecha de inicio de obra.

Yendo más atrás cabe consignar que LDC puso en marcha en enero una línea especializada para procesar camelina, carinata, canola y girasol en su complejo de Timbúes. Permite trabajar hasta 3.000 toneladas diarias de esas semillas durante los períodos de menor actividad estacional, alternando con la molienda habitual de soja. Los aceites pueden abastecer la fabricación de biocombustibles avanzados, entre ellos combustible sostenible de aviación.

La situación de Fiplasto

Para Fiplasto, la venta tiene un objetivo financiero e industrial explícito: reestructurar deuda, reforzar capital de trabajo y planificar una posible relocalización de actividades. Se suma a otros desprendimientos de 2026, entre ellos unas 493 hectáreas en Ramallo por u$s 3,2 M y otras 317 hectáreas en Andino por unos u$s 3,6 M. La firma encuadra estas operaciones en su estrategia de venta de activos no centrales.

El trasfondo es un negocio industrial bajo presión: el ejercicio cerrado en junio de 2026 arrojó una pérdida consolidada de $9.979 M, incluyendo a Cuyoplacas. Las ventas locales de tableros cayeron 24%, mientras las exportaciones crecieron 146%. La compañía, presidida por Ricardo Torres, busca convertir parte de su patrimonio inmobiliario en recursos para sostener y reorganizar la producción: el comunicado plantea una relocalización posible, sin anunciar todavía un traslado definido.

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