Negocios

Chin chin

Arrancaron en una cochera y buscan llevar su cerveza a todo el país

Javier Romano (izquierda) y Lisandro Bruno (derecha).
Alex Cosentino

Tras una década de crecimiento y el desafío de reinventarse durante la pandemia, la cervecería lanzó una nueva línea para expandirse más allá del circuito local.

Lisandro Bruno vendía packaging y Javier Romano daba clases de Matemáticas cuando, en 2015, montaron una pequeña fábrica de cerveza artesanal en la cochera de una casa familiar de Granadero Baigorria. Una década después, los socios detrás de Cerveza Kiira lanzaron Nolwenn, una segunda marca de botellas con la que buscan salir del circuito local y sumar distribuidores en otras ciudades del país.

Bruno trabajaba desde 2002 como vendedor de envases flexibles y cajas de cartón corrugado, mientras que Romano, su cuñado, experimentaba con recetas y ya había intentado darle una salida comercial a su producción. “Yo venía con ganas de formar algo paralelo a lo que estaba haciendo”, dijo Bruno en diálogo con Punto biz.

La sociedad comenzó como una actividad de tiempo parcial, sostenida únicamente por ellos dos y con una primera unidad productiva construida a pulmón. En 2018 se mudaron a un galpón de 140 m² e incorporaron un equipo de cocción de 800 litros; un año más tarde, Bruno dejó su empleo formal para dedicarse por completo a la cervecería.

Hasta la pandemia, toda la producción estaba destinada a barriles para bares, pero el cierre de la gastronomía los obligó a empezar a embotellar. Lo que surgió como una salida de emergencia ganó peso dentro del negocio y terminó abriendo una alternativa ante la caída que, según el emprendedor, acumula ese canal durante los últimos años.

Desde el comienzo buscaron elaborar estilos equilibrados y accesibles, capaces de atraer tanto a los fanáticos como a quienes suelen elegir opciones industriales más suaves. “La cerveza no es fuerte porque es artesanal, a veces es fuerte porque está mal hecha”, sostuvo Bruno, quien ubicó la calidad del producto como uno de los pilares que les permitió sostener el proyecto.

Nolwenn salió al mercado en mayo con una identidad visual más moderna y una propuesta pensada especialmente para botellas destinadas a vinotecas y supermercados. Su catálogo reúne Honey, King Octopus Amber Ale, Funky IPA, Mexican Lager, Spitfire Porter, Toro y Pampa y Obit Brew, una variedad sin alcohol. El nombre de la marca significa “pureza” y remite al carácter natural que los socios buscan transmitir.

La nueva línea no exigió ampliar la planta, pero sí desarrollar recetas e invertir por primera vez de manera profesional en diseño gráfico y marketing digital. La fábrica trabaja con tres personas, tiene capacidad para producir 15.000 litros mensuales y hoy ronda los 5.000, con la meta de estabilizarse en 10.000.

La estrategia comercial consiste en mantener Kiira en los puntos donde ya está instalada y ofrecer Nolwenn a los nuevos clientes, entre ellos cuatro o cinco vinotecas de Rosario. Para crecer fuera de la región, los socios priorizan la búsqueda de distribuidores en ciudades grandes, ya que asumir de manera directa los costos logísticos les resulta difícil. Si consiguen la masa crítica necesaria, el próximo paso será sumar ediciones especiales y productos fuera de catálogo.

CONTENIDO EXCLUSIVO PARA SUSCRIPTORES.

Si querés ser protagonista de los Negocios necesitás información.

Si estás acá es porque necesitás esta información.

SUSCRIBITE

Por asesoramiento personalizado o consulta de Planes Corporativos escribinos a suscripcion@puntobiz.com.ar. Whatsapp al 3415034363.

Más info

Lo que tenés que saber de Negocios

Las más leídas

Además

La sesión de tu cuenta se cerro por exceso de usuarios.

¿Querés recibir notificaciones de alertas?