Economía

Estrategia para sobrevivir

Después de achicarse a la mitad fundición monta plan para diversificarse

Patricio Dobal

Es una mecanismo fundamental para seguir a flote en un contexto en el que le bajaron fuerte las ventas de sus productos tradicionales.

La crisis que atraviesa la industria metalúrgica sigue obligando a las pymes a reinventarse. En ese escenario, la fundición Fusur, radicada en el área industrial de Las Parejas y especializada en la elaboración de piezas de hierro gris, apuesta a sostenerse con una estrategia de mediano plazo: terminar de instalar un horno eléctrico adquirido hace cuatro años que le permitirá ampliar su capacidad productiva y fabricar nuevos tipos de piezas como el hierro nodular para diversificar su cartera de clientes.

El proyecto, sin embargo, avanza mucho más lento de lo previsto. La caída de la actividad obligó a la empresa a poner en pausa las inversiones y concentrar todos sus esfuerzos en sostener la operación cotidiana. Aun así, la expectativa volvió a encenderse porque la Empresa Provincial de la Energía (EPE) está concluyendo la obra de ampliación del suministro eléctrico en el área industrial, una infraestructura indispensable para poner en marcha el nuevo equipamiento.

El panorama dista mucho de ser el ideal. "Estamo trabajando al 45% de nuestra capacidad", resumió el titular de Fusur, Jorge Palacios, al describir la situación que atraviesa la empresa. La firma fue una de las tantas proveedoras de piezas para maquinaria agrícola y autopartes que sintieron con fuerza la desaceleración de la demanda y el avance de productos importados, especialmente provenientes de China.

Uno de los golpes más importantes llegó en su negocio de bombas de freno para el mercado de reposición. "Hacíamos entre 14.000 y 15.000 bombas por mes y ahora estamos haciendo apenas 3.000", explicó Palacios, en contacto con Punto biz. La retracción también alcanzó a otros clientes industriales. Empresas del sector hidráulico redujeron entre un 30% y un 40% su producción y, para sostener competitividad, comenzaron a complementar parte de su oferta con productos importados, lo que terminó impactando sobre toda la cadena de proveedores.

El deterioro de la actividad tuvo un fuerte correlato sobre el empleo. Fusur llegó a contar con más de 100 trabajadores en sus mejores años. Hoy la plantilla ronda los 65 empleados, luego de un proceso de reducción que se fue profundizando al ritmo de la caída de los pedidos. "Antes fundíamos cinco veces por semana. Hoy hacemos solamente dos. Nuestro objetivo sería llegar a tres fundidas semanales; con eso sumaríamos entre 30.000 y 40.000 kilos más facturados y podríamos respirar un poco", señaló el empresario.

A ese escenario se suma un problema que volvió a aparecer entre las pequeñas industrias de la región: el incremento de los cheques rechazados. Según contó Palacios, en las últimas semanas comenzaron a acumularse incumplimientos de pago por parte de pequeñas firmas proveedoras o terceristas de grandes fabricantes de maquinaria agrícola.

Diversificar para sobrevivir

El principal activo para cambiar el rumbo está guardado desde hace cuatro años. Se trata de un horno eléctrico que la empresa compró antes del cambio de ciclo económico y que permanece sin instalar porque la planta no contaba con la potencia eléctrica necesaria.

Ese cuello de botella comienza ahora a destrabarse. La EPE está finalizando la obra de ampliación del tendido eléctrico en el área industrial de Las Parejas y, una vez habilitado el nuevo suministro, Fusur podrá avanzar con la infraestructura interna necesaria para poner en funcionamiento el equipo. "La obra de la EPE viene bien. Calculamos que en un mes y medio estará terminada", explicó Palacios.

De todos modos, el desafío recién empezará allí. La empresa todavía deberá afrontar una importante inversión propia para montar el horno, completar las instalaciones eléctricas internas, el cableado y los sistemas auxiliares necesarios para su funcionamiento. "La obra civil ya está hecha, pero falta instalar el horno y hacer toda la parte eléctrica. Es un monto importante de dinero, pero la vamos peleando de a poco", sostuvo.

El nuevo horno no sólo apunta a mejorar la eficiencia energética de la planta. También abrirá la posibilidad de fabricar piezas de fundición nodular, un producto de mayor complejidad que ampliaría las alternativas comerciales de la empresa. Aunque Palacios reconoce que competir como proveedor directo de los sectores petrolero o minero resulta difícil para una firma del tamaño de Fusur, considera que incorporar esa tecnología permitirá acceder a nuevos mercados y reducir la dependencia de los productos tradicionales ligados al ciclo de la maquinaria agrícola. Mientras tanto, la empresa continúa buscando nuevos clientes y tratando de preservar su estructura hasta que el contexto permita volver a crecer.

 

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