Política

Fuente: Punto Biz

Duplicó la distancia contra el candidato K

Massa le dio un duro golpe al gobierno, que igual mantuvo control del Congreso

Por Redacción

El gobierno nacional recibió ayer un duro golpe en las elecciones legislativas de mitad de mandato, pero mantuvo el control del Congreso. La estrella del domingo fue Sergio Massa (43%), quien se impuso en provincia de Buenos Aires con clara contundencia sobre el candidato kirchnerista, Martín Insaurralde (32%). No sólo aumentó 8% la cantidad de votos frente a los obtenidos en las primarias sino que casi duplica la diferencia contra su contrincante oficialista.



La victoria del bonaerense, que se impuso incluso en los distritos más populosos y afines al kirchnerismo como La Matanza en el cordón oeste-sur del conurbano, fue la más resonante en un domingo en el que el gobierno también cosechó derrotas en los principales centros electorales del país como ciudad de Buenos Aires, y las provincias de Santa Fe, Córdoba y Mendoza.



En efecto, en Santa Fe Hermes Binner arrasó con el 42% contra el 27% de Miguel del Sel, del PRO, quien relegó a la tercera posición con el 22.6% al kirchnerista Jorge Obeid. En Córdoba, el gobierno también salió tercero ya que ganó la lista de Juan Schiaretti (26%), seguido por la radical (22%) mientras que la kirchnerista obtuvo el 15%. En Mendoza, en tanto, el ex vicepresidente Julio Cobos ganó 47% mientras que el Frente para la Victoria salió segundo, pero muy lejos (27%)



En la capital federal, el kircherismo también repitió por dos el tercer puesto. Para senador, ganó ampliamente Gabriela Michetti, del PRO, con 39%, mientras que el Pino Solanas (UNEN) quedó segundo con el 27%, dejando al Frente para la Victoria sin senador por ese distrito. Y en diputados, el PRO ganó más ajustadamente (34%) contra Elisa Carrió (32%), de UNEN, dejando al candidato Juan “correctivo” Canbandie lejos de la disputa con el 21%.



Sin re-re



El resultado de las urnas le quitó respaldo político de la población al gobierno para encarar una reforma de la Constitución para buscar una re-elección de Cristina Fernández por lo que el oficialismo está obligado a buscar un candidato que de pelea en 2015, y ahí muchos son los que miran al gobernador bonaerense Daniel Scioli, si bien no es de los K de sangre azul.



El gobierno también vio reducida su legitimidad social para avanzar en temas clave como la reforma de la Justicia, la ley de medios, pero también medidas económicas como el cepo cambiario y el tono de las políticas anti-inflacionarias.



Cristina, la ausente, y la apuesta a evitar el ajuste



La gran ausente de ayer fue la presidenta Cristina Fernández, quien –por ejemplo- en las primarias fue la que dio el discurso de balance de la elección, pese a no haber participado como candidata. Sin ella ayer no hubo quien desde el gobierno marcara cuál será la reacción del gobierno a partir de mañana en los temas urgentes que tiene que resolver, como la tensión cambiaria.



¿Qué hará Cristina cuándo vuelva a estar activa en la gestión? Por lo pronto, del bunker K trascendió anoche que el gobierno no cambiará la línea por lo que, queda claro, se buscará aguantar como sea hasta 2015 para que los “sinceramientos” o “ajustes”, tanto cambiarios como inflacionarios o tarifarios, le queden como “herencia” a quien tome la posta en la conducción de la Casa Rosada. Y no son los pocos que hasta sueñan que se repita lo que pasa en Chile, donde la socialista Michelle Bachelet le dejó el gobierno al liberal Sebastián Piñera, que sin pena ni gloria encaró todos los ajustes propios de la derecha, y ahora le está por “devolver” otra vez el gobierno corrido por una fuerte caída de su imagen.



El Congreso bajo el control



Pero que el gobierno haya perdido respaldo no quiere decir que se haya

quedado sin poder de fuego. Menos aún en el Congreso donde, por el contrario, ganó legisladores que le permiten mantener la iniciativa en la sanción de leyes. En efecto, pese al revés en las urnas, el gobierno no sólo quedó como primera minoría a nivel nacional sino que también retuvo el quórum propio en la Cámara de Diputados.



Es que la oposición ponía en juego más bancas porque se terminaba el mandato de quienes ingresaron en el rotundo triunfo de 2009. Así de las 257 bancas en la cámara baja, el Frente para la Victoria ponía en juego 111 y logró 132 escaños (cuando con 129 tiene quórum propio), sumando así 21 diputados más. Por el lado del Senado, de los 72, el gobierno tenía 28 y ahora tiene 29 senadores.



Esos datos le sirvieron a los voceros del gobierno, como el vicepresidente Amado Boudou y el jefe de Gabinete, Abal Medina, minimizar el impacto electoral.



No obstante, en política nunca esos números son finales. Y menos aún en el justicialismo dónde los saltos de bancada se hacen sin despeinarse, como pasó en Santa Fe con el hasta hace poco kirchnerista Oscar Martínez hoy ferviente defensor de Masa.



Los presidenciables



x) Sergio Masa: Fue el gran ganador porque se impuso en el distrito que define el partido a nivel nacional que es Buenos Aires, sobre todo en el conurbano. Ayer evitó hablar de 2015 y buscó seguir diferenciándose del estilo de gestión apostando a consignas en favor de la tolerancia como que “el pensar diferente no es ser un enemigo”. No obstante anunció que buscará “nacionalizar” su espacio. Cuenta a favor que está dentro de la estructura del justicialismo.



x) Mauricio Macri: Si bien no compitió, el triunfo del PRO en capital federal lo envalentó para directamente lanzar su candidatura presidencial para 2015. Buscó diferenciarse rápido de Masa al recordar el pasado kirchnerista del intendente de Tigre. Si bien, por primera vez, logró un bloque propio de 21 legisladores en el Congreso, su principal escollo es que el PRO es una fuerza sólo de capital federal y ahora con real incidencia en Santa Fe, pero sin gente en Buenos Aires, la provincia que define las elecciones, y el resto del país.



x) Hermes Binner. Su amplio triunfo, y sus declaraciones de anoche de fuerte crítica al gobierno nacional, lo posicionan para pelear el liderazgo del espectro progresista. No obstante, su problema es que es desconocido en Buenos Aires, dónde Elisa Carrió –quien ayer quedó segunda pero por muy poco- tiene más llegada y le disputa el mismo electorado.



x) Julio Cobos. Su amplio triunfo en Mendoza lo trae al ruedo nacional otra vez, pero carga con el estigma de la “ingobernabilidad” radical como para liderar el espacio progresista.



x) En tanto, por el lado del kirchenerismo las miradas están puestas en dos gobernadores Daniel Scioli (Buenos Aires) y Sergio Urribarri, de Entre Ríos, la única de las provincias más grandes en las que ganó el gobierno ayer, y Jorge Capitanich, de Chaco.

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