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Incluye la planta

Trabajadores formalizaron oferta para quedarse con histórica marca rosarina

Patricio Dobal

El planteo entró sobre el filo de la feria judicial de invierno y ahora la jueza de la quiebra de una tradicional cooperativa láctea debe evaluar la propuesta.

Después de más de tres años de mantener en funcionamiento la histórica planta láctea de Cotar en barrio Ludueña, los trabajadores agrupados en la Cooperativa de Trabajo y Provisión de Servicios para Productores Rurales Nueva Cotar de la Gente Limitada dieron el paso que venían preparando desde la quiebra de la vieja Sociedad Cooperativa de Tamberos de la Zona de Rosario (Cotar). Presentaron formalmente ante el juzgado de la magistrada María Silvia Beduino una oferta para adquirir los principales activos de la empresa y transformarse definitivamente en propietarios de la unidad productiva.

La presentación representa un punto de inflexión en un proceso que comenzó en abril de 2022, cuando los empleados asumieron la explotación de la planta para evitar el cierre de la fábrica, y que continuó en junio de 2023 con la declaración de quiebra de la cooperativa de tamberos que había dado origen a la marca Cotar. En aquel momento, los trabajadores ya anticipaban su intención de utilizar las acreencias laborales para quedarse con la fuente de trabajo. Tres años después, aquella aspiración se convirtió en una propuesta concreta presentada en el expediente judicial.

El escrito, al que tuvo acceso Punto biz, solicita que la magistrada corra vista a la sindicatura y autorice la adquisición de la empresa bajo el mecanismo previsto en el artículo 203 bis de la Ley de Concursos y Quiebras, que habilita a las cooperativas conformadas por ex trabajadores a compensar parte del precio mediante créditos laborales cedidos por sus asociados. Dicha estrategia ya había sido anticipada por los trabajadores a cargo de la producción. A esa masa de acreencias la cooperativa sumó además otros créditos adquiridos por cesión durante los últimos años, fortaleciendo así la oferta económica.

Una oferta por la unidad productiva

La propuesta apunta a quedarse con el corazón operativo de la vieja Cotar. Incluye el inmueble donde funciona la planta industrial de Humberto Primo al 1200, las instalaciones fabriles y las marcas comerciales, además de un inmueble en condominio con Tamberos del Sud que, según sostiene la cooperativa, ya fue adquirido, y un lote lindero. Quedan excluidos dos terrenos menores que continuarían el proceso de liquidación por separado.

Uno de los datos centrales del expediente es la nueva valuación de los activos. La cooperativa destaca que una reciente tasación redujo el valor de los inmuebles por lo que el paquete completo que pretende adquirir quedó valuado en una cifra sensiblemente por debajo de la estimación inicial realizada durante la quiebra.

En paralelo, la entidad acompaña una nómina de créditos laborales verificados que sirven para graficar la masa de capital que sería cedida por los empleados para la adquisición de los activos. Además solicita que esos créditos sean actualizados conforme a la legislación vigente, lo que elevaría su monto a más de $8.000 M al 25 de junio de este año, cifra que constituye la base económica sobre la que se estructura la oferta.

Del rescate a la compra

La presentación judicial corona una estrategia que la cooperativa viene desplegando desde hace varios años. Cuando la vieja Cotar entró en quiebra, los trabajadores aparecían como acreedores privilegiados por una deuda salarial e indemnizatoria que entonces rondaba los $1.100 M. A partir de esa posición comenzaron a diseñar un esquema para intervenir en el proceso de liquidación y adquirir la fuente de trabajo utilizando esos créditos como parte de pago.

Con el correr del tiempo, esa estrategia fue ampliándose. Según había revelado recientemente a Punto biz el presidente de la nueva cooperativa, Emiliano Medin, la entidad alcanzó acuerdos con la Municipalidad de Rosario, la Administración Provincial de Impuestos (API), distintos acreedores privados y avanzaba en el cierre de un entendimiento con la Empresa Provincial de la Energía (EPE), uno de los principales acreedores de la vieja cooperativa.

Mientras tanto, los trabajadores no solo mantuvieron la producción sino que avanzaron con inversiones para fortalecer el negocio. Incorporaron equipamiento para aumentar la elaboración de yogur bebible, modernizaron parte de la línea de leche en polvo y ampliaron la estrategia comercial mediante nuevos puntos de venta directa, con el objetivo de reposicionar la marca y mejorar la competitividad frente a las grandes usinas lácteas.

El argumento central

En su presentación, la cooperativa sostiene que desde el 30 de abril de 2022 mantuvo ininterrumpidamente la actividad industrial, preservó los puestos de trabajo, evitó el deterioro del patrimonio fabril y logró operar sin generar nuevos pasivos.

Sobre esa base, entiende que su propuesta no solo encuentra respaldo en el régimen especial previsto para las empresas recuperadas por sus trabajadores, sino que además constituye la alternativa que mejor resguarda el valor económico de la unidad productiva y ofrece mayores posibilidades de recupero para el conjunto de los acreedores de la quiebra. Ahora será la jueza Beduino, con la opinión previa de la sindicatura, quien deberá definir si ese camino puede transformarse en el desenlace definitivo para una de las marcas más emblemáticas de la industria láctea rosarina.

 

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