Negocios

Presente en Rosario

Marca de ropa con locales en shoppings entró en concurso

Por Redacción

La marca pidió concurso preventivo con deudas por casi $6.000 M, más de 700 cheques rechazados y cinco pedidos de quiebra.

La marca de indumentaria femenina Zhoue, que supo tener presencia en los principales centros comerciales del país y también en Rosario, solicitó la apertura de un concurso preventivo tras acumular deudas por casi $6.000 M. La presentación fue realizada por Zowner SA, la sociedad detrás de la firma, que busca reestructurar sus compromisos para evitar la quiebra.

En Rosario, la marca hoy figura con presencia en Paso del Bosque, y también llegó a ocupar locales en Alto Rosario Shopping. Su presencia comercial también se extendió a otros puntos, con antecedentes de locales sobre España 727 y Bulevar Oroño. Ninguna de esas ubicaciones figura entre los establecimientos que la compañía declaró mantener actualmente.

El retroceso fue pronunciado para una empresa fundada en 1998, que llegó a operar ocho locales propios, más de 24 franquicias y una planta de producción con más de 180 trabajadores. Hoy conserva apenas dos puntos de venta, uno en San Isidro y otro en Unicenter Shopping, ambos en la provincia de Buenos Aires. También mantiene ventas directas desde fábrica y por internet, aunque con un volumen reducido.

Los números que acompañaron la presentación judicial reflejan el deterioro del negocio. Al 31 de julio de 2026, Zowner declaró un pasivo de $5.939,8 M frente a activos por $1.537,3 M. La diferencia supera los $4.400 M, mientras que las disponibilidades entre efectivo, valores a depositar y fondos bancarios apenas alcanzaban los $46,8 M.

El mayor peso de la deuda corresponde a obligaciones fiscales y sociales, por $2.405,5 M. Le siguen los compromisos con proveedores, que suman $2.005,1 M, las obligaciones financieras por $1.457,3 M y las deudas laborales por otros $71,9 M.

A ese cuadro se agregan 702 cheques rechazados por $1.393 M y cinco pedidos de quiebra impulsados por acreedores comerciales. La compañía también identificó 34 acreedores laborales, entre trabajadores y exempleados con pagos pendientes.

De la expansión al ahogo financiero

La empresa ubicó el comienzo de sus principales dificultades en 2023, cuando decidió incrementar un 50% su producción para la temporada de invierno. La apuesta estuvo respaldada por financiamiento bancario y expectativas de recuperación de las ventas, pero las temperaturas inusualmente altas perjudicaron la comercialización de la colección.

De acuerdo con la reconstrucción presentada ante la Justicia, la firma consiguió vender apenas el 20% de las prendas fabricadas para esa temporada. El excedente de mercadería complicó sus finanzas y la obligó a refinanciar compromisos.

Aunque logró una recuperación parcial durante el verano de 2024, el negocio volvió a deteriorarse en la segunda mitad de ese año. La caída del consumo, el aumento de los costos operativos y la mayor competencia de productos importados redujeron los márgenes comerciales.

Durante 2025, el problema se trasladó con fuerza al financiamiento. Mientras una parte de las ventas se cobraba mediante cheques diferidos, proveedores y talleres exigían plazos cada vez más cortos. Para obtener liquidez, la compañía recurrió al descuento de esos valores y llegó a afrontar tasas de interés de hasta el 140% anual.

La situación terminó por desbordarse en septiembre de 2025, cuando comenzaron los rechazos de cheques. Ya en febrero de 2026, Arca embargó cuentas bancarias de la firma y, al mes siguiente, cinco entidades financieras cerraron sus cuentas. Sin acceso al crédito bancario, la empresa quedó obligada a operar prácticamente en efectivo.

Zowner fijó hacia mediados de abril de 2026 el inicio de su estado de cesación de pagos. Para entonces, la reducción de locales, las liquidaciones de mercadería y el achicamiento de su estructura ya formaban parte de los intentos por sostener la actividad.

Los conflictos judiciales tampoco dieron tregua. La compañía reconoció al menos ocho ejecuciones fiscales promovidas por Arca por aproximadamente $727,9 M, además de nuevos reclamos tributarios en gestión judicial.

Entre los acreedores comerciales aparecen Imagen Textil y Dacla Cueros, mientras que Cencosud inició una demanda por obligaciones vinculadas a un local de Unicenter. El reclamo incluyó $25,9 M por facturas impagas, además de otros conceptos contractuales que fueron cuestionados por la empresa.

Frente a ese escenario, el directorio decidió avanzar con el concurso preventivo, una medida que posteriormente fue ratificada por una asamblea. Sin embargo, la solicitud todavía no fue admitida y resta que la Justicia evalúe la documentación para resolver su apertura.

El futuro de Zhoue queda así condicionado por la posibilidad de alcanzar un acuerdo con sus acreedores y recuperar capacidad financiera. Para una marca que durante años ocupó vidrieras en centros comerciales de Rosario y otras ciudades del país, el desafío inmediato ya no pasa por expandirse, sino por sostener la operación que todavía conserva.

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