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Por qué ordenar y organizar espacios se volvió una tendencia

Por qué ordenar y organizar espacios se volvió una tendencia

Por Redacción

Desde la decoración hasta las rutinas personales, mantener ambientes prolijos gana lugar como parte de un nuevo estilo de vida.

Mantener el hogar organizado puede estar relacionado con algo más que una cuestión estética. Según distintos enfoques, el orden de los espacios puede aportar una sensación de calma y control, especialmente en etapas donde otros aspectos de la vida generan incertidumbre. Para muchas personas, limpiar, acomodar y reorganizar se convierte en una forma de bajar el estrés y recuperar cierta sensación de equilibrio.

Un estudio publicado en el Journal of Obsessive-Compulsive and Related Disorders analizó el vínculo entre las emociones y la tolerancia al desorden. Los investigadores observaron que las personas con una mayor sensibilidad emocional suelen experimentar más dificultades para convivir con ambientes caóticos. Esto sugiere que el entorno físico puede influir de manera directa en el estado emocional.

La psicología ambiental también ha encontrado que el desorden visual aumenta la carga mental. Cuando hay demasiados estímulos alrededor, la mente debe procesar más información, lo que puede generar sensación de agobio. Por eso, para algunas personas, mantener los espacios organizados representa una forma de crear previsibilidad y disminuir el estrés cotidiano.

Según MDZ, los especialistas explican que poner en orden una habitación o realizar tareas domésticas puede generar una sensación inmediata de alivio. Cuando la realidad parece incierta o difícil de controlar, ordenar ofrece una acción concreta cuyos resultados se perciben rápidamente. Esa experiencia puede transmitir calma y una mayor sensación de control sobre el entorno.

La casa ordenada no siempre es una señal de perfeccionismo, según la psicología

De todos modos, los expertos aclaran que no todas las personas ordenadas actúan por las mismas razones. Algunas simplemente adquirieron hábitos de organización o disfrutan de vivir en espacios prolijos. En otros casos, la necesidad de ordenar aparece como una respuesta frente a preocupaciones, estrés o sobrecarga emocional.

La diferencia está en la intensidad con que se vive esa necesidad. Si el orden ayuda a sentirse mejor y existe flexibilidad ante pequeños cambios, puede considerarse una conducta saludable. Pero cuando cualquier alteración genera angustia o dependencia de determinados rituales, podría ser una señal de que existen cuestiones emocionales más profundas para analizar. En definitiva, una cama tendida o una mesa ordenada no siempre reflejan perfeccionismo: también pueden ser una forma cotidiana de encontrar calma en medio de las exigencias diarias.

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