Por Redacción
La biología y la psicología tienen una explicación para lo que sentimos cuando vemos un partido de la Selección y su efecto.
¿Por qué nos emociona tanto un Mundial? ¿Por qué un gol puede producir una descarga colectiva semejante? ¿Por qué una derrota puede dejarnos exhaustos y una victoria hacernos sentir, aunque sea por unas horas, que la vida vuelve a tener un orden? Y detrás de todas estas, otra: ¿Cuál es la psicobiología de esta pasión argentina?
La dimensión simbólica de futbol no queda solo en el plano de la mente: participa todo el organismo. Aunque estemos sentados frente al televisor, nuestro organismo reacciona como si estuviera en la cancha. El corazón se acelera, los músculos se tensan, la respiración cambia, la atención se estrecha y el cerebro queda capturado por una sola escena fragmentaria de espacio y de tiempo: la pelota, el arco, el resultado. Se produce un túnel cognitivo, que nos hace focalizar con intensidad cada instante y variación.
Y esta es la paradoja del fútbol vivido con pasión: el espectador está quieto, pero su organismo no.
Puede estar sentado frente al televisor, rodeado de familiares o amigos, y aun así experimentar una activación fisiológica intensa, psicobiológica compleja, en la que intervienen el sistema nervioso, las hormonas del estrés, la memoria emocional, la identidad y la necesidad humana de pertenecer a un grupo. Esto es lo que lleva a quien no tiene esa programación cultural, a no entender la respuesta sistémica.
Para comenzar a entenderlo, tenemos que asumir un concepto de base y es que no procesamos los acontecimientos sólo por su realidad objetiva, sino por el significado que les asignamos.
Ansiedad anticipatoria y estrés durante el partido
Si una persona vive un partido como algo propio, su cuerpo responde de acuerdo con esa vivencia. Los aspectos que hacen al contexto, como en el caso del mundial, la instancia del torneo, el país de que se trata, son determinantes, por ejemplo aunque objetivamente ambos son partidos, no es lo mismo Cabo Verde que Inglaterra. Para el hincha muy identificado, la derrota no es solamente un juego, sino una pérdida personal, familiar o colectiva. Inversamente, la victoria, puede vivirse como una reparación, un alivio o una confirmación de pertenencia.
En los minutos previos a un partido importante aparece la ansiedad anticipatoria. Todavía no ocurrió nada, pero la mente ya está trabajando. Imagina escenarios, calcula riesgos, anticipa la derrota o fantasea con la victoria.
La tanda de penales es el ejemplo extremo. Allí todo se concentra en unos segundos. Para el hincha, cada penal puede sentirse como un examen terminal. La incertidumbre es máxima y a la par, el control personal es nulo. Esa combinación, alta importancia emocional y ausencia total de control, es una de las fórmulas más potentes del estrés humano.
Los riesgos para la salud
Investigaciones realizadas durante Mundiales mostraron que los partidos de alta carga emocional pueden asociarse con aumentos de eventos cardiovasculares en personas vulnerables. Esto no significa que mirar fútbol sea peligroso, ni que un partido cause por sí mismo un infarto. Pero, en personas con enfermedad cardiovascular previa, hipertensión, tabaquismo, obesidad, sedentarismo o alto nivel de estrés, una emoción intensa puede actuar como disparador.
Hablábamos de la emoción Argentina y también de Inglaterra y un estudio británico registró un aumento del 25% en admisiones por infarto tras la eliminación de Inglaterra ante Argentina por penales en 1998.
También se observaron cambios hormonales en los hinchas. Un estudio realizado sobre los de España durante la final del Mundial 2010, mostró aumentos de cortisol y testosterona mientras miraban el partido, en comparación con un día control. El cortisol es una hormona vinculada al estrés; la testosterona participa, entre otras funciones, en respuestas asociadas a competencia, desafío, estatus y también agresividad.
Es decir: aunque el hincha no esté jugando, su cuerpo participa de la competencia de manera vicaria.
A esto se suma otro aspecto menos visible: la alteración cronobiológica. Durante un Mundial, cambiamos el ritmo en función de los partidos. Se duerme peor, se come distinto, se bebe más, se posponen tareas, se adelantan reuniones y se trabaja con la cabeza en otra parte. Antes del partido aparece la ansiedad; después, la euforia o el bajón. Si se gana, la celebración puede extenderse durante horas. Si se pierde, la rumiación mental puede impedir el descanso. En ambos casos, el sueño paga el costo, señalan las investigaciones.
La biología de la alegría y la celebración colectiva
Pero si el Mundial tiene costo, también tiene recompensa. La alegría también tiene su biología. Cuando llega el gol, la clasificación o el campeonato, aparece una descarga de recompensa. Dopamina, oxitocina, endorfinas, relacionadas con mecanismos de vinculación social, participan de esa sensación de alivio, comunión y analgesia colectiva.
La dopamina participa en la sensación de placer y expectativa cumplida. Las endorfinas ayudan a explicar la euforia. La oxitocina, vinculada con el contacto, el apego y la pertenencia, permite comprender por qué tantas personas necesitan abrazarse, cantar juntas o salir a la calle. La emoción no quiere quedarse encerrada en el cuerpo: busca comunidad.
El fútbol como identidad y refugio frente a la incertidumbre
En la Argentina, esa dimensión se vuelve especialmente intensa porque el fútbol ocupa un lugar central en la construcción de la identidad colectiva. La Selección representa recuerdos, infancia, barrio, clubes, rivalidades, generaciones, frustraciones y esperanzas.
En una sociedad acostumbrada a la incertidumbre, el fútbol ofrece algo que la vida cotidiana pocas veces concede: reglas claras, tiempo definido, adversario visible y resultado concreto. Para bien o mal en un momento acotado sabremos el resultado y podremos adueñarnos de nuestras emociones.
Esta intensidad, sin embargo, necesita límites. Quienes tienen antecedentes cardíacos o factores de riesgo deberían evitar sumar al estrés del partido otros disparadores: alcohol en exceso, comidas muy pesadas, discusiones, falta de medicación, privación de sueño o consumo excesivo de estimulantes. La pasión puede disfrutarse sin convertir el cuerpo en un campo de batalla.
Quizá por eso el fútbol tiene una potencia tan particular. Porque durante un partido decisivo nos recuerda algo antiguo: los seres humanos no estamos hechos solo para pensar, sino también para sentir juntos.
Y pocas escenas modernas logran eso con tanta fuerza como una pelota entrando, o no, en un arco.
CONTENIDO EXCLUSIVO PARA SUSCRIPTORES.
Si querés ser protagonista de los Negocios necesitás información.
Si estás acá es porque necesitás esta información.
Por asesoramiento personalizado o consulta de Planes Corporativos escribinos a suscripcion@puntobiz.com.ar. Whatsapp al 3415034363.
Si sos Suscriptor ingresá:
CONTACTOS
Redacción: redaccion@puntobiz.com.ar
Publicidad: comercial@puntobiz.com.ar
Suscripción y Circulación: suscripcion@puntobiz.com.ar
Domicilio: Rioja 1065 Piso 3, 2000 Rosario.
SOBRE PUNTO BIZ
Punto biz es un medio de información impulsado por periodistas y empresarios de Rosario. Apuesta a ser un aporte para el desarrollo de la región en base a los siguientes postulados:
STAFF
Director General: Julio Torné. jat@puntobiz.com.ar
Director Periodístico: Gabriel González. gabriel@puntobiz.com.ar
CONTACTOS
Redacción: redaccion@puntobiz.com.ar
Publicidad: comercial@puntobiz.com.ar
Suscripción y Circulación: suscripcion@puntobiz.com.ar
Domicilio: Rioja 1065 Piso 3, 2000 Rosario.
¿Querés recibir notificaciones de alertas?