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Mira a Vaca Muerta

Constructora abrió oficinas en Neuquén y avanza con su primera obra

Patricio Dobal

Hacen obras civiles y montaje fabril y activaron plan para colarse entre el mapa activo de proveedores del sector energético.

La constructora santafesina Cocyar dio un paso clave en su estrategia de expansión hacia los sectores de mayor dinamismo de la economía argentina. La compañía, con sede en la ciudad de Santa Fe y especializada en obras civiles, infraestructura, arquitectura, montaje industrial, estructuras metálicas y tableros eléctricos, inauguró oficinas comerciales en Neuquén capital y ya avanza con su primera obra en la región.

La iniciativa forma parte de un plan de largo plazo con el que la empresa busca posicionarse como proveedora en la cuenca petrolera neuquina, principal polo hidrocarburífero del país, y también ganar presencia en otros mercados vinculados a la minería y la energía. "Estamos haciendo el camino y generando experiencia en el medio", resumió Juan Carlos Caffaratti, gerente comercial de Cocyar, al explicar el proceso de desembarco que la firma comenzó a desplegar en la Patagonia.

La empresa ya se encuentra ejecutando una obra pública en la localidad de Cutral Co, uno de los históricos enclaves petroleros neuquinos. Se trata de un proyecto de infraestructura urbana vinculado a la construcción de desagües pluviales y obras de saneamiento para la ciudad. Según detalló el ejecutivo en contacto con Punto biz, la obra ya supera la mitad de avance y se convirtió en la puerta de entrada elegida por la compañía para comenzar a construir antecedentes en la región.

Uno de los aspectos centrales de la estrategia de Cocyar es evitar desembarcos aislados y trabajar en asociación con empresas locales. Para el proyecto de Cutral Co, la compañía trasladó desde Santa Fe a parte de su estructura técnica y de conducción, incluyendo gerentes y jefes de obra, pero complementó el equipo con personal y proveedores neuquinos.

Actualmente unas 10 a 12 personas pertenecientes a la firma trabajan de manera directa en el proyecto, mientras que el grueso de la mano de obra corresponde a trabajadores de la zona. "Es muy importante generar sinergias con empresas locales. No solamente por una cuestión operativa, sino porque allá la localía se valora mucho. Los pueblos no son tan grandes, todos se conocen y es fundamental integrarse al entramado productivo del lugar", explicó Caffaratti.

La decisión también responde a cuestiones técnicas. Según remarcan en la empresa, las condiciones de trabajo en Neuquén presentan particularidades muy distintas a las de la región centro del país, especialmente en materia de movimientos de suelo, rendimientos y logística de obra. "Los conocimientos del lugar físico, del clima y de los rendimientos son fundamentales. Hay cuestiones que quienes trabajamos en la llanura muchas veces desconocemos y por eso el aporte de los socios locales resulta clave", señaló.

Como parte del desembarco, Cocyar alquiló oficinas comerciales en el centro de Neuquén capital. La empresa optó por una estructura flexible en lugar de realizar inversiones inmobiliarias permanentes. "Esto es muy dinámico. Lo que hoy sirve quizás mañana no sirve más, por eso preferimos alquilar y mantener capacidad de adaptación", explicó el gerente comercial.

Desde esas oficinas la firma busca fortalecer vínculos con operadores, contratistas y organismos públicos de la región mientras continúa desarrollando nuevos negocios. Aunque la primera obra adjudicada corresponde al sector público, el objetivo final apunta a participar de proyectos vinculados al ecosistema energético privado que rodea a Vaca Muerta. "Esta obra es una punta de lanza para que nos conozcan y para demostrar cómo trabajamos. Después la idea es también aportar soluciones al sector privado", sostuvo.

El modelo que quieren replicar en minería

La experiencia neuquina funciona además como laboratorio para futuras expansiones. La compañía ya trabaja en el desarrollo de alianzas empresarias en San Juan y mantiene en evaluación nuevos desembarcos en Salta y Jujuy, dos provincias donde la actividad minera vinculada al litio vuelve a mostrar señales de recuperación.

En San Juan, Cocyar ya comenzó a cotizar proyectos de menor escala junto a una firma local especializada en obras energéticas y civiles. La lógica es avanzar gradualmente, acumulando antecedentes antes de encarar contratos de mayor volumen.

"La idea es empezar por obras más chicas, conocernos mutuamente y aprender cómo funcionan los mercados locales antes de ir por proyectos más grandes", explicó Caffaratti. Respecto del norte argentino, el ejecutivo recordó que los planes de expansión habían tomado impulso durante el auge del litio, cuando el mineral llegó a cotizar cerca de los u$s70.000 por tonelada. Sin embargo, el derrumbe posterior de los precios frenó numerosos proyectos de inversión.

Ahora, con una recuperación parcial de las cotizaciones, la empresa vuelve a mirar con atención la región. "Cuando el litio cayó muchas inversiones quedaron en pausa. Hoy los valores muestran cierta recuperación y eso puede volver a impulsar proyectos en Salta y Jujuy", indicó.

Con más de cuatro décadas de trayectoria en el mercado de la construcción, Cocyar busca aprovechar capacidades que ya desarrolló en obras civiles, infraestructura, montajes industriales, estructuras metálicas y sistemas eléctricos para insertarse en actividades que prometen concentrar buena parte de las inversiones productivas de los próximos años.

 

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