Basados en un concepto chino de sustentabilidad en la industria de la construcción, emprendedores rosarinos trabajaron cerca de un año para adaptar el modelo al sector nacional. Y hace poco menos de cinco meses bajaron a tierra un proyecto para fabricar módulos en talleres y montarlos sobre estructuras, una especie de segundo piso de la vivienda. Los armazones se entregan con una terminación del 95%, con cañerías y hasta instalaciones eléctricas. “Es un sistema mediante el cual se reducen entre un 30 y un 40% los tiempos de edificación”, le contó Leonardo Bertolo, titular de Ingeniería y Producción de Sistemas Modulares (Inprosim) – empresa desarrolladora del producto –, a punto biz.
Los emprendedores rosarinos – los primeros en el país en trabajar con esta metodología – tomaron el nuevo formato asiático y se largaron a promocionarlo. De acuerdo al proyecto, fabrican en talleres los entrepisos y luego los montan sobre las viviendas a través de grúas. “Producimos parte de la casa e instalamos las cañerías, el cableado eléctrico y los pisos. Lo único que no tienen son las paredes. Luego, cuando la base de la vivienda está terminada, se colocan los módulos sobre las estructuras y se avanza en altura”, explicaron.
Y según precisaron desde Inprosim, con el sistema modular “se reduce entre un 30 y un 40% los plazos de tiempo de la construcción”. Por otro lado, las plantas se emplazan con una terminación del 95%. “Hay pequeños lugares en donde no se coloca el piso porque se pueden dañar al momento de montaje”, sostuvo Bertolo.
Hasta el momento la empresa terceriza los trabajos a talleres por falta de estructuras propias. Es que según señalaron, trabajan diferentes actores antes de la finalización de las obras, desde herreros para las estructuras metálicas hasta albañiles y electricistas.
En tanto, el sistema constructivo se aplicará, en principio, a viviendas. “Pensar en comenzar a trabajar en edificios, pero por el momento queremos hacer casas ya que son inmuebles más chicos. Entendemos que recién arrancamos y no tenemos las estructuras suficientes para largarnos con un proyecto de magnitud como una torre”, aclaró el titular de la empresa.
Desde la firma rosarina indicaron que en promedio los costos del sistema modular están por encima de los de la construcción tradicional. Sin embargo, precisaron que “hay que tener en cuenta que al reducirse los plazos también bajan los tiempos del personal trabajando y los fletes, y por ende los precios”.
En tanto, destacaron que una de las principales ventajas es la escasa generación de residuos en obras, ya que todo se realiza en talleres. “Es una tecnología que se utiliza mucho en China y acá no está en escena”.
Por último, Bertolo aseguró que actualmente existe cierto rechazo en el sector a construir rompiendo los esquemas tradicionales. “Nosotros fuimos contra eso y nos largamos con esta innovación. Hace poco que empezamos y ya cotizamos algunas viviendas”, finalizó.