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Emprendimientos

Fanática de lo dulce

Se fue a trabajar al sur y a su regreso cocinó un negocio de pastelería gourmet

Estaba desocupada y decidió dedicarse de lleno a elaborar cosas dulces por encargue.

Luego de estudiar la carrera en gastronomía, Julieta Cacciavillani se fue a trabajar una temporada entera a la cocina de una hostería en El Calafate. Tras varias semanas de intenso trabajo, regresó a su ciudad natal Victoria, Entre Ríos, con la idea de dedicarse por completo a un rubro que siempre le había interesado: la pastelería. Aprovechando que se encontraba desocupada, montó su emprendimiento de tortas gourmet y hoy ya lleva seis años haciendo encargos personalizados y trabajando con importantes bares de Rosario como el café Amelie y el bar Espiria.

 

“Cuando me vine a vivir a Rosario empecé a vender pedidos y me contacte con la cafetería Amelie con los cuales comencé a trabajar, elaborando las tortas que vendían en el local. Con el tiempo fui adquiriendo mas conocimiento y me empezó a encantar lo que hacía. Yo en ese momento ya había conseguido otro trabajo en un bar entonces salia a trabajar a la una de la mañana y hacia las tortas a la madrugada, me acostaba a las cinco de la mañana y entregaba los pedidos a las tres de la tarde antes de entrar al bar de nuevo”, contó Julieta a Punto Biz.

 

Al tiempo, Julieta dejó de trabajar para Amelie pero decidió seguir cocinando en su casa ya que, según sus palabras, era lo que verdaderamente le apasionaba. Entonces decidió profesionalizar su negocio al cual llamó Caramel, se armó una Fan Page de Facebook y uno de Instagram y empezó a subir variedades de postres a estas redes sociales. En poco tiempo se hizo una gran cantidad de clientes y, además, comenzó a trabajar en el bar Espiria, en la parte de producción de las tortas que luego se vendían por porción en el local.

 

Si bien Julieta espera poder vivir de su emprendimiento en un futuro cercano, destacó que cada vez es más difícil por el aumento constante en la materia prima que hace que hoy esté pagando los productos más de doble en comparación con el año pasado. “Mas allá de mi deseo de vivir de esto, realmente me gusta mi trabajo y no quiero dejar de hacerlo, pero si tengo que traducir al precio final los costos reales que tengo entonces tengo que cobrar mucho al cliente”, indicó la emprendedora.

 

Sin embargo, Julieta es optimista y espera que la situación mejore y que en un futuro pueda hasta llegar a tener un pequeño local propio para poder incorporar las ventas directas y el trato diario con el público. Por ahora, sigue manejándose con encargos particulares y hace envíos a domicilio si el cliente vive en el centro. En caso de que la persona viva más alejada, pide que lo pasen a retirar por su casa. A su vez realiza envíos a Victoria y para fechas especiales como Navidad, Año Nuevo o Pascuas, entre otras, el cargo de la encomienda lo abona ella misma de su bolsillo.

 

26.03.2019 05:00 | Fuente: punto biz

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