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Negocios

Un emblema local

Tradicional bar de barrio con noventa años de historia baja las persianas

Lo tomaron nuevos dueños en octubre del año pasado pero los reiterados aumentos los dejaron afuera del negocio.

Ubicado en la esquina de San Nicolás y Salta, el bar El Rosarino resistía el paso del tiempo gracias al afecto de todo un barrio y a un puñado de históricos clientes para los cuales era, desde su juventud, el principal punto de reunión y encuentro, sin embargo esta semana será la última con las persianas altas.

 

El negocio fue abierto por Manuel Antonio Castaño, un español que lo inauguró el mismo año en que emigró a Rosario, en 1923. El mismo se encontraba emplazado en el Cruce Alberdi, pero luego esa zona fue remodelada y el local fue demolido. Así fue como en 1962 se mudó a la esquina donde aún se mantiene en pie..

 

En octubre del año pasado, luego de estar cerrado durante casi tres meses, una familia se puso al frente del local. Nair, una de sus integrantes, contó a Punto Biz que el interés surgió de parte de su padre, habitué del espacio desde hacía muchos años. Con el objetivo de rescatarlo de su declive y darle una impronta más atractiva, sin perder los detalles añejos que hacían a su encanto, la familia compró un freezer nuevo, colocó una biblioteca con libros y hasta incorporó menúes para el mediodía, a su clásica carta de sandwichería.

 

Pero a tan solo seis meses de haber iniciado todos estos cambios, la compleja realidad económica que está atravesando el país los llevó a tomar la decisión de dejar el negocio. “No podemos mantenerlo porque los precios se incrementan semana a semana. Del bismestre pasado a este la luz aumentó un 30% y así con otros servicios y productos como el queso y la leche que también aumentan todo el tiempo. Además, notamos que la gente no tiene plata en el bolsillo para desayunar como lo hacía antes y menos para almorzar acá en el bar”, señaló Nair a punto biz.

 

Otras dificultades vinieron por el lado de los proveedores que, según la emprendedora, solo les vendían un pack de doce leches por semana ya que alegaban que no tenían stock para abastecer a tantos clientes. La familia también venía intentando habilitar la vereda para poder ubicar las mesas y hacer más llamativa la propuesta, pero por tratase de un lugar emblemático el permiso requería trámites más exigentes.

 

Además de conformarse como una institución social y símbolo barrial, el bar sirvió de locación para varios proyectos audiovisuales que filmaron escenas a su interior. ¿De quién es el Portaligas?”, de Fito Páez; “El Rosariazo”, de Gustavo Postiglione; y un corto para Buenos Aires, fueron algunos de ellos. Pero atrás quedaron esas épocas de renombre y, en la actualidad, El Rosarino se prepara para lo que por ahora será su última semana en funcionamiento.

 

“Seguramente este sábado 30 sea el último día que abramos y espero que los dueños encuentren a alguien que quiera mantenerlo y ponerlo en valor porque es un lugar muy importante para la ciudad. Tenemos clientes que llegan y se sientan en la misma mesa desde hace años, que tienen recuerdos muy lindos, por ejemplo uno recuerda cuando el bar estaba en las vías y él se sentaban a esperar a que su novia se bajara del tren”, destacó Nair.

 

25.03.2019 12:21 | Fuente: punto biz

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