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Emprendimientos

Hasta el dulce de leche es artesanal

Empezaron hace un año y ya montaron su propia fábrica de alfajores

Son de una pequeña localidad y ahora tienen el gran desafío de lanzar su producto a nivel provincial.

Se trata de una de las 14 firmas que acompañó la Provincia el fin de semana pasado en la Expo Feria San Guillermo. La actividad se extendió hasta el domingo 9 en el predio parque Alfonsina Storni de esa localidad.

Para el matrimonio de Marianela Genovesio y Claudio Goddio, de la localidad de Colonia Aldao en el departamento Castellanos, una situación de crisis económica fue el comienzo de una nueva oportunidad laboral. Hace poco más de un año comenzaron a elaborar dulce de leche y alfajores para incrementar sus ingresos y hoy es una de las pymes destacadas con la marca provincial “De mi Tierra Santa Fe”.


Hace unos días la pareja participó de la 12° edición de la Expo Feria San Guillermo, que se llevó adelante hasta el domingo 9 en el predio parque Alfonsina Storni de esa localidad. “Sabores de Aldao” es el nombre del emprendimiento y fue una de las 14 empresas a las que acompañó el gobierno provincial en su espacio propio dentro de la exposición, según publicó Mirador Provincial.

 

Con la decisión tomada, el matrimonio inició la producción, probando recetas y fórmulas que degustaban sus familiares y amigos. Ensayo y error mediante, dieron con el producto que buscaban sabiendo que algo los diferenciaba del resto: sus alfajores, además de tener un sabor exquisito, tenían dulce de leche artesanal que ellos mismos elaboraban. Un sello distintivo para una empresa joven que intenta abrirse camino en el mercado.


En julio del año pasado, supieron que era el momento de que sus alfajores fueran probados por más personas. Es por eso que con su firma “Sabores de Aldao” participaron de una feria en su ciudad que los dejó sorprendidos con la inmediata respuesta del público. Esta fue su carta de presentación y de ahí en adelante, pese a que se trata de una pequeña comunidad, los pedidos se fueron incrementando mes a mes.

En medio de sus ocupaciones laborales, la cocina familiar fue el escenario que los tuvo de protagonistas a partir de entonces, amasando a mano y elaborando el dulce de leche en una olla común con muy pocos litros, donde cada tirada les llevaba seis horas para obtener tan sólo unos tres kilos de dulce. La tarde estaba destinada al armado de alfajores.

El crecimiento, al igual que los pedidos, no se detuvo. Eso los llevó a comprar los materiales que les hacían falta para producir al nivel al que estaban preparados. Además, alquilaron una vivienda acorde a estas necesidades, con un espacio dedicado exclusivamente a esta nueva actividad.

De esta manera, nació un emprendimiento familiar y un medio de vida. Claudio renunció a su empleo para abocarse de lleno a su nuevo trabajo. Los desafíos fueron mayores, pero ellos sabían que estaban a la altura. Con productos habilitados, edificio y local de comercialización propios, ya cuentan con revendedores en localidades vecinas.
 

 

 

12.09.2018 05:19 | Fuente:

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