Después de 35 años de trabajo ininterrumpido en un mercado en el que fue pionera, una empresa emblemática de la región bajó sus persianas sobre finales de enero y por estas horas está liquidando su mercadería. Se trata de Faga SRL, industria por décadas dedicada a la fabricación de bicicletas fijas para el hogar y los gimnasios, dirigida por Norberto De Bernardo. Un mix entre una coyuntura que le dejó poco margen, el desgaste por los años de trabajo y la falta de sucesores para operar el negocio, lo llevaron a tomar la decisión del cierre.
En los años '70 las publicidades de “Laura” y “Melina”, nombres comerciales utilizados para identificar los modelos de bicicletas fijas que comenzaban a poblar los garages de muchas familias, colmaban las transmisiones de radio y TV de la época. Se trataba de los productos de cabecera con los que Faga comenzaba a crecer en superficie y empleados en la zona sur de Rosario. “Llegamos a fabricar 1500 bicicletas mensuales en un época donde la gente comenzaba a prestarle atención a la posibilidad de hacer ejercicio en su casa”, relató con nostalgia a punto biz De Bernardo, de 76 años, sin familiares con ganas de continuar con su legado.
Si bien el golpe de gracia parece que se lo dió el cansancio, una ganancia casi nula en los últimos años precipitaron la situación. “Después de reponernos como pudimos a los sucesivos simbronazos de la economía, en 2008 la pegamos a partir de ensamblar artefactos para spining, una práctica que se popularizó en los gimnasios de todo el país”, comentó el empresario. Paralelamente, la importación de insumos desde China y Taiwán ayudaron a ensamblar elementos cada vez más sofisticados y así sumó cintas para caminar y el resto del portfolio de implementos para equipar centros de entrenamiento.
“En la década del 90, en sintonía con el boom de las campañas de televenta, importábamos desde Asia la mayoría de los elementos que se promocionaban desde los medios, con eso hicimos la diferencia y al mismo tiempo seguíamos con el taller fabricando bicicletas fijas. La cosa anduvo bien hasta el 2001”, repasó De Bernardo, al tiempo que planteó que en el inicio del nuevo siglo los problemas se sucedieron uno tras otro.
“Primero un tendal de deudores que me pagaron con cheques sin fondos y nunca me pude terminar de recuperar, después, con los vaivenes propios de la recesión ya nada fue lo mismo”, argumentó. Con un plantel de 5 operarios que indemnizó a finales de enero, sus dos empleados de cabecera, con más de dos décadas en la empresa, tampoco quisieron tomar las riendas de la compañía que su patrón les entregaba sin erogación alguna. Las profesiones de las hijas de De Bernardo tampoco les dejaron chances para administrar el viejo establecimiento de Paraguay al 4600, que ahora está en alquiler.
Desde el 15 de febrero y sin números en rojo, Faga SRL está en proceso de liquidación con un stock de mercadería que asciende a los u$s80.000. “Hay un lote de productos que si bien en el mundo siguen teniendo salida, acá no cuentan con mercado, artefactos para hacer ejercicio, importados en torno a las publicidades del Llame ya! Que hoy ya casi están extintas”, repasó el hombre que supo ser un reconocido industrial mediano, que incluso llegó hasta proveer a las cadenas de hipermercados, que luego encontraron en la importación directa una vía más ágil para hacerse de equipos para hacer ejercicio.