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Política

06.04.2017 15:01 | Fuente:

Quién gana y quién pierde

Qué cambia después del primer paro general de la CGT a Macri

La medida de fuerza puede determinar un antes y después, con consecuencias gremiales y políticas. Por Gabriel González.

La CGT realiza su primer paro general de actividades contra el gobierno de Mauricio Macri, a quince meses de la llegada de Cambiemos a la Casa Rosada.

 

La participación de los estratégicos gremios del transporte resultó decisiva para el éxito de la medida, aunque hasta hubo gremios que se sumaron a desgano, como la UTA Rosario. Manuel Cornejo, su titular, reveló que la seccional sólo complió la huelga por verticalismo y para evitarles problemas a sus trabajadores, expuestos a represalias. La frase del taxista Viviani, amenazando con “dar vueltas” a los taxis que salieran a trabajar, de algún modo le dieron la razón al sindicalista rosarino.

 

En Rosario los accesos estuvieron liberados de piquetes en la primera hora clave de la mañana y pese a ello el nivel de acatamiento fue más fuerte que en la metrópoli porteña, si se observa el impacto en el comercio y los servicios que permanecieron cerrados en forma casi unánime, al menos durante la mañana.

 

Claro que no todo fue libre albedrío de los trabajadores, porque a la falta de transporte se sumó la marcha de último momento del Movimiento Sindical Rosarino, con un recorrido que le apuntó a calle San Luis y la Peatonal Córdoba. Esa movilización prometía una jornada caliente y desalentó la apertura prevista de locales. Empleados de comercio armó piquetes en los grandes centros comerciales, como Falabella y supermercados, para impedir el ingreso de empleados.

 

¿Es posible hablar de una victoria y levantarle el brazo a la dirigencia cegetista? La respuesta es sí a la hora de evaluar los resultados pero cuestionable al evaluar que consecuencias puede traer la protesta.

 

La dirigencia cegetista tradicional (los gordos) fue empujada al paro luego de que grupos radicalizados (kirchnerismo e izquierda radicalizada) coparon el acto de cierre de la marcha del 7 de marzo. Sectores que revistan en la CGT pero con mayor afinidad con el kirchnerismo, como es el caso del Movimiento Sindical Rosarino, muestran estar más cerca de las dos CTA que de la propia CGT, como quedó demostrado en la marcha del 30 de marzo.

 

La lógica de este proceso es que la CGT se termine partiendo en una vertiente más dialoguista y otra frontalmente opositora, aún al costo de debilitar al movimiento gremial en su conjunto. Sería el retorno a una central obrera más tradicional, alejada por igual tanto de la izquierda trotskista como de la izquierda peronista.

 

Es probable también que haya consecuencias de índole política, tanto en el oficialismo como en la oposición. Ocurre que el éxito del paro contrasta con un hartazgo de la clase media que cuestiona formas de protestar pero también está alerta ante la sospecha de desestabilización del gobierno, incluso más allá del nivel de aceptación de las políticas oficiales.

 

Esa actitud que floreció con la marcha del 1A pone contra las cuerdas a la dirigencia sindical pero también al PJ, que siempre tuvo su columna vertebral entre los trabajadores pero el ojo puesto en la clase media.

 

Si el PJ sigue convalidando que se tense la cuerda avalará una polarización que favorece al macrismo y al kirchnerismo y toda la dirigencia que apuesta a suceder a Cristina quedará relegado a un rol secundario. También por este frente es de esperar novedades.

 

06.04.2017 15:01 | Fuente:

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