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Opinión

16.02.2016 12:41 | Fuente: Oscar Lamberto, ex Secretario de Hacienda de la Nación

Oscar Lamberto y el mínimo no imponible

Cuando transcurría, la mitad del segundo mandato del gobierno de Cristina, me vino a entrevistar un investigador de la universidad de Berkeley de los Estados Unidos,  quien estaba preparando un trabajo sobre los efectos de la presión tributaria sobre los comportamientos sociales. Había datos de nuestro país,  que no le cerraban , era imposible, según su óptica,  que la gente aceptara,  la casi duplicación de la presión tributaria, sin quejas, y con un alto respaldo popular al gobierno.

 

Si bien no tenía datos precisos, le contesté que la explicación habría que buscarla por el lado de las tarifas de los servicios públicos,  que en su mayoría eran las mismas de la época de la convertibilidad. La gente pagaba con impuestos lo que había dejado de pagar de tarifas. Por estos días las tarifas han comenzado a subir, empezando por las eléctricas, luego vendrán el gas, el agua, los teléfonos de línea , transporte etc.

 

Impuestos altos, tarifas altas e inflación, forman un cóctel explosivo, que el gobierno debería corregir en forma urgente, reduciendo impuestos que afectan a los trabajadores, jubilados  y personas que viven con planes sociales y aumentando salarios. El aumento salarial será determinado por las convenciones colectivas de trabajadores y empresarios, pero los impuestos están en la órbita gubernamental .

 

En los 90, cuando las tarifas cubrían los costos de los servicios y las empresas tenían rentabilidad, el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias era tres mil pesos o su equivalente de tres mil dólares, hoy con el dólar orillando los $15 el mínimo no imponible debiera rondar los 45000.

 

Gran parte de esa reducción del impuesto a las ganancias irá a pagar las nuevas tarifas, habrá una relación directa entre consumo y precio total  del servicio. La eliminación de subsidios no es gratuita alguien debe pagarlas, el aumento del mínimo no imponible mejora los ingresos de los sectores medios y altos,  pero no beneficia a los sectores más humildes.

 

En este segmento de la sociedad hay que mantener tarifas sociales y reducir el IVA a los alimentos. La política fiscal hay que verla como una totalidad, sabiendo que las sociedades tienen un límite al pago de los impuestos, cuando se llega a ese punto, no existe autoridad que pueda cobrarlos , habrá evasión , resistencias y hasta revoluciones.

 

La historia está plagada de ejemplos, la independencia de los Estados Unidos,  que comenzó con el impuesto al te, la revolución francesa con impuestos a los alimentos , la revolución rusa con el impuesto inflacionario.

 

La mayoría de la población tiene ingresos fijos, con los cuales debe alimentar,  cuidar la  salud, educación,  hábitat y   recreación  de la  familia y además pagar impuestos y tasas, a su municipio, a la provincia y a la nación incluyendo   las tarifas por los servicios públicos .

 

Cuando algunos de estos insumos se incrementa,  sin hacerlo los ingresos , algún consumo deberá bajar o algún impuesto dejará de pagarse. Los gobiernos, con sus decisiones de política fiscal, son los  actores principales que motorizan los comportamientos individuales . Cuando la presión es asfixiante,  es cuando se materializan los temores del investigador de Berkeley.

16.02.2016 12:41 | Fuente: Oscar Lamberto, ex Secretario de Hacienda de la Nación

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