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¿Nos comemos un bichito?

Por Redacción

 

Normal 0 21 false false false MicrosoftInternetExplorer4 Los insectos son altos en proteína, son consumidos en diversos países del mundo y son una fuente de nutrición cercana, fácil y accesible, así lo confirman, una vez más, los investigadores de la Universidad holandesa de Wageningen en alianza con la FAO, el informe afirma que los insectos son "alimentos nutritivos y ricos en proteínas".

El estudio fue presentado en la Conferencia Internacional sobre los Bosques para Seguridad Alimentaria y Nutricional que se celebró en Roma recientemente.

 

Según el texto, los insectos forman parte de las dietas tradicionales de al menos 2.000 millones de personas. Su recolección y cría pueden generar empleos e ingresos en efectivo, sobre todo a nivel familiar.

 

Con cerca de un millón de especies conocidas, los insectos representan más de la mitad de todos los organismos vivos clasificados hasta ahora en el planeta.

 

La investigación afirma que los seres humanos consumen en el mundo más de 1.900 especies. Los más degustados son los escarabajos, las orugas, las abejas y las hormigas, los saltamontes, las langostas y los grillos.

 

Muchos insectos son ricos en proteínas y grasas buenas y tienen un elevado contenido en calcio, hierro y zinc. La carne de vacuno tiene un contenido de hierro de 6 miligramos por 100 gramos de peso, mientras que el contenido en hierro de las langostas varía entre 8 y 20 mg por 100 g de peso en seco.

 

En el video del inicio de este artículo, perteneciente a las disertaciones de TED, se puede tener un panaorama amplio sobre el tema. El video admite la selección de subtítulos.

 

 

El Caso Mexicano

Los insectos tienen alrededor de 350 millones de años de habitar el planeta; de cada 10 animales en el mundo, ocho son insectos. Se estima que más de la tercera parte de éstos pueden consumirse. Entomólogos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han obtenido diversas patentes internacionales por la creación de métodos libres de contaminantes para el cultivo intensivo de insectos destinados al consumo humano.

 

La finalidad es promover su consumo como parte de la dieta cotidiana, pero bajo un exigente control de calidad. El organismo del insecto tiene entre 60 y 70% en proteínas de buena calidad, por lo que son mucho más nutritivos que carnes, como res, pollo o cerdo.

 

Según los investigadores existen cerca de 2 mil especies comestibles, de las cuales 549 existen en México, donde la dieta incluye casi la tercera parte de los insectos de la Tierra.

 

En México existe una gran cantidad de estos animales y su consumo es una práctica que se heredó de los tiempos prehispánicos. En el Códice Florentino, fray Bernardino de Sahagún narró que la antropoentomofagia era una práctica habitual en los territorios recién conquistados.

 

Podrán parecer repulsivos a primera vista, pero especies como chinches, pulgones, gusanos de maguey, escamoles, chapulines, jumiles, escarabajos, mariposas, moscas, avispas, hormigas, abejas, termitas, libélulas y hasta cucarachas deleitan los paladares de cientos de personas.

 

Al conocer los hábitos, desarrollo y propiedades de distintas especies, la ciencia aporta conocimientos para desarrollar métodos de recolección y cultivo a mayor escala. Con nuevas tecnologías de alimentos se pueden tener insectos de buena calidad, incluso más atractivos para la vista y el gusto.

 

 

Un control de sanidad y un manejo adecuado es clave

“La antropoentomofagia (consumo humano de insectos) ha evolucionado con el tiempo: desde el rechazo por las culturas llamadas ‘occidentales’ hasta su aceptación y demanda”, apunta Julieta Ramos Elorduy, entomóloga del Instituto de Biología.

 

Sin embargo, esta práctica se ha convertido en una moda, generando un uso irracional de este recurso. De las especies comestibles en México, cerca de 95% se comercializan, algunas a gran escala. Pero por falta de reglamentación para su adecuado manejo, no existe un control de calidad que garantice que se pueden consumir sin riesgo.

 

El alto contenido proteínico de los insectos es muy valorado por ello la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) promueva esta dieta en diversas partes del mundo como una alternativa para mitigar la malnutrición y el hambre.

 

Un control estricto de la higiene y la manera de mantener los cultivos de insectos es clave para poder impulsar su consumo seguro y aprovechar su alto valor nutricional

 

 

 

 

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