El profesor Oscar Blake, quien dicta la Especialización en Ingeniería de las Organizaciones y Recursos Humanos en el Politécnico de la UNR, asegura que es necesario cambiar la manera de entender el término capacitación, a su modo de ver el gran problema de las Pymes. Además, explica que es excluyente el diseño de un proyecto global para recién ahí ver las necesidades de capacitación.
Se está de cara a una necesidad de capacitación cuando una función o tarea requerida no se desempeña con la calidad necesaria por carecer de los conocimientos. Esta simple definición se opone al concepto erróneo que comúnmente se piensa “en términos antiguos, con la imagen de una persona dando clases para empleados en un salón grande con filminas. Confundir un seminario con la capacitación es un error. Es todo un proceso la instrucción”, relata.
En contacto con punto biz antes de su seminario en el Politécnico, afirmó que décadas atrás bastaba con sólo mirar y aprender de un compañero para instruirse en una tarea, en cambio hoy la matriz ha cambiado mucho con las exigencias, con el avance de tecnología y demás variables que se necesitan para emprender.
Por lo que para que se llegue a una capacitación primero debe haber un proyecto empresarial, y si dentro de esas cuestiones nuevas que se plantean hay algo que no se sepa hacer, allí se busca la forma de aprenderlo, o sea se capacita. “Cualquier actividad de capacitación que no esté amparada en un proyecto –explica Blake- no tiene viabilidad”.
En cuanto a la detección de necesidades de capacitación, un primer paso puede ser un servicio interno o externo de auditoría, que puede convertirse en una excelente fuente de información para localizar las áreas de un problema y de allí resultar en un análisis y posterior método de solución.
En el caso que se detecte la necesidad de capacitar, reflotará en la cabeza del empresario el contexto económico, es decir si puede afrontarla. Blake aclara que pensar en no capacitar por problemas económicos es una falsedad, ya que si una empresa emprende para perfeccionarse necesitará obligadamente a alguien que pueda llevar adelante los métodos. “Por eso digo que hay que prohibir los presupuestos de capacitaciones, porque limita las metas. Si se plantea un proyecto, no puede excluirse lo primordial que es el saber cómo”.
Ahora bien, el factor de retorno también entra en el análisis, para lo que el profesor aclara: “El monto de la inversión debe ser menor que el valor de lo que se obtiene con ella. Quien realiza el análisis debe entender el valor de lo que posibilitará obtener el esfuerzo educativo y no preocuparse por lo que se invertirá”.