El titular del Centro Unión de Almacenes y Autoservicios de Rosario, Juan Milito, salió con los tapones de punta contra la nueva tarjeta Supercard, que impulsan las grandes cadenas supermercadistas con apoyo del Gobierno Nacional.
"Esto va a contramano de lo que venimos planteando y gestionando, una tarjeta que fuera administrada por el Banco Nación y que apunte a fortalecer las ventas del comercio y la industria proveedora pyme", sentenció el dirigente empresario rosarino en diálogo con el programa de radio Base de Datos (Radio Meridiano, FM 107.1, de lunes a viernes de 8 a 10).
Milito fue claro en torno a la implementación del nuevo régimen de financiación sustentado en un fideicomiso con fondos de compañías aseguradoras y administrado por las grandes cadenas. “Pasamos de lidiar con las tarjetas monopólicas internacionales a a un sistema gestionado por las empresas grandes bocas que desde hace tiempo intentan manejar el mercado de los alimentos y ahora tendrán a cargo la pata financiera”, argumentó el referente mercantil.
“Nosotros creemos que esto merece una segunda etapa, que nos incluya a los almaceneros y a los supermercadistas locales”, sentenció, al tiempo que solicitó sumar al debate a las alimenticias regionales pequeñas y medianas en una “necesaria discusión sobre los precios de los alimentos”.
Amesetamiento del consumo
Milito profundizó además en relación al presente del consumo en los almacenes pequeños de la ciudad. “detectamos un amesetamiento, que es común en febrero y marzo, cuando los asalariados todavía no han registrado los resultados de as paritarias. Se trata de una situación que esperamos se revierta desde mediados de abril”, manifestó.
Consultado sobre la posibilidad de un corrimiento del consumo hacia las segundas marcas, producto de una baja en el poder de compra de los clientes, el comerciante fue claro. “Quedan pocas marcas alternativas. Años atrás en Rosario había varias firmas chicas que fabricaba productos de limpieza o dedicadas a la panificación, situación que dejaba abierta la posibilidad de que en circunstancias como la actual el mercado se volcara hacia ellas. Hoy la situación es diferente, son contados los casos de pymes que resisten en pié. El cierre de Trechel es un reflejo de ello, se perdieron 40 fuentes de trabajo y el fenómeno no se puede naturalizar”, puntualizó Milito.